Antropología Audiovisual

Vídeo Etnográfico explorativo.
“Madrid, Ciudad Invisible”
Una mirada audiovisual sobre el consumo de drogas.
Madrid, marzo 2009

FICHA TÉCNICA
Madrid, Ciudad Invisible

Vídeo etnográfico explorativo. 78 minutos. Hdv 16:9/Color 2009
Realización/Guión: Andrés Roccatagliata (Guión explorativo).
Montaje/Cámara/Sonorización: Andrés Roccatagliata.
Ayudantes de realización: Alberto Saurí, Ignasi Esteve, Marina Salas.
Poemas: Gonzalo Duarte
Narrador: Gonzalo Duarte
Tema musical: “No puedo más” de Andrés Roccatagliata.
Productora: UnfulgorProducciones (Proyectos sociales, rescate de la memoria, y sanación por medio de la experiencia audiovisual)
Intervienen: Gonzalo, Lara, Juan, Jesús, Gominolo y Paco.

SINOPSIS

Anónimos consumidores de drogas, personas que quieren encontrar el sentido de la vida en el contexto urbano de Madrid, nos plantean los riesgos y problemas que el uso prolongado de determinadas sustancias puede provocar en la vida de las personas.
Fragmentos de diversos testimonios nos revelan significados invisibles sobre la conducta cotidiana de individuos/as condenados/as al olvido por la mayoría de los historiadores. Desde la perspectiva de los propios implicados, “Madrid, Ciudad Invisible”, abre nuevas posibilidades de análisis sobre el comportamiento social, asociado al consumo de drogas en la actualidad.

Indice

1.- Introducción
2.- Planteamiento del problema
3.- Objeto Antropológico
4.- Objetivos
4.1 Objetivo principal
4.2 Objetivos específicos
5.- Situación espacio temporal
6.- Muestra de la investigación
7.- Interrogantes de la investigación
8.- Marco teórico
8.1 Consumo de drogas en España
8.2 Antropología audiovisual
9.- Metodología
9.1 Aspecto etnográfico
9.2 Dificultades metodológicas
9.3 Conocer a los informantes
9.4 Planteamientos de los objetivos de la investigación
9.5 Realización del Rodaje
9.6 Visionado y montaje final del vídeo etnográfico explorativo
10.- Análisis
11.- Conclusiones
12.- Bibliografía

Ensartado

En el seno de un sucio vacío,
kilómetros que recorro en las barras,
ya loco, me lanzo al vacío,
ciego cupido!,que rompes amarras,
.
Deseo que un tren me destroce,
que corte mi alma en rodajas,
si un trozo te llega del goce,
que siento al pensar en mortajas..
.
Que encajen los puzzles!!!,
¡¡que ardan las hadas!!,
y olvida tu esencia las cruces,
.
Ya surjo guiando manadas!!!,
Yo desnudo, yo ensartado,
placeres descubro en tus astas…

Poema de Gonzalo Duarte, uno de los protagonistas del vídeo “Madrid, Ciudad Invisible”

1.- Introducción

“Madrid, ciudad Invisible” es una mirada antropológica sobre el consumo de drogas en la actualidad. Con el compromiso de rescatar la memoria de personas que se encuentran aisladas socialmente, condenadas al olvido para la mayoría de los historiadores, anónimos consumidores de drogas que no aparecen en los anales de la historia oficial, o al menos no como protagonistas de la historia, construyen por medio de la mirada del investigador, sus propios discursos y experiencias en torno al consumo de drogas.

El consumo de drogas como la base de cocaína y heroína, se considera en la actualidad, una patología social que tiende a asociarse con marginalidad y delincuencia, sin embargo para la antropología cultural, esconde símbolos, comportamientos y significados que son incomprensibles para los que no los comparten. En “Madrid, ciudad invisible”, distintos consumidores de drogas que se distinguen socialmente de los otros, comparten sus experiencias y discursos sobre los riesgos y problemas que el uso prolongado de ciertas sustancias puede provocar en la vida de las personas. Fragmentos de diversos testimonios revelan significados sobre la conducta cotidiana de determinados personajes que consumen o han consumido drogas durante un largo periodo de tiempo en la ciudad de Madrid.

La experiencia audiovisual de este trabajo se suscribe principalmente a la corriente del cine etnográfico explorativo propuesto por Claudine de France1 que se sustenta en la improvisación sobre la marcha de lo que el propio trabajo de campo va sugiriendo. Realizar un guión hubiera sido falsear una realidad que se genera en la mirada participativa de la interacción entre el investigador, la cámara y los sujetos filmados, para llegar finalmente a una observación astuta.
Las experiencias y los discursos de los sujetos, son los que van dando la orientación final del análisis de la investigación (Montaje final del vídeo). La mirada sobre el consumo de drogas desde el cine etnográfico explorativo quiere dar cuenta del conocimiento que los propios implicados tienen sobre el uso, el efecto y el abuso de ciertas drogas durante un largo periodo de tiempo.

1 En el cine etnográfico reflexivo, la cámara pasa a formar parte del propio proceso de investigación, no es independiente de la mirada del antropólogo que la sujeta y participa con él en el proceso de exploración cultural. La cámara no capta hechos objetivos, sino la relación entre el investigador y su contexto de investigación. Cuando la filmación es simultánea con el trabajo de campo y no posterior a él, el investigador no tiene una comprensión plena de lo que está filmando, no sabe todavía hacia dónde le conducirá su observación. Este tipo de cine, inmerso en el proceso de investigación, será denominado por Claudine de France como explorativo, en contraposición al cine explicativo.
En el marco teórico se puede entender mejor la definición de cine etnográfico explorativo.

El video etnográfico explorativo “Madrid ciudad invisible” tiene varias funciones; 1) como técnica de registro, 2) medio de comunicación, 3) modo de representación y 4) objeto de estudio. En este trabajo la cámara se considera no sólo como un medio de obtención de datos que pueden ser utilizados para realizar una reflexión sobre el consumo de drogas en la actualidad, sino que también sirve para reflexionar en torno a la mirada que tiene el propio realizador sobre la realidad estudiada. La cámara en este trabajo es constitutiva de la realidad que experimenta el investigador, creando una relación interactiva y participativa entre cámara, investigador, sujetos y contexto.

“Madrid ciudad Invisible” es un trabajo desde el cual se puede reflexionar sobre la problemática social que genera la drogodependencia. De esta manera se propone crear un referente audiovisual para discutir y analizar los diferentes factores de la realidad retratada por el investigador. Personas consideradas adictas, personas que han sido marginadas, personas que finalmente se terminan automarginando. ¿Qué aspiraciones y expectativas de vida tienen estas personas?, ¿Cuáles son sus sueños y frustraciones?, ¿Qué tipos de los roles adoptan los consumidores de drogas como la heroína y la base de cocaína?, ¿Cuáles son sus técnicas de supervivencia? Esta y otras respuestas son las que encontraremos en la tesis “Madrid, ciudad Invisible”.

Para justificar la orientación antropológica del producto final, tales como el proceso de investigación y los objetivos del proyecto, es necesario construir un informe escrito que describa y puntualice brevemente los distintos pasos realizados, tales como; el planteamiento del problema, los objetivos, el objeto antropológico, un breve marco teórico, la metodología(Etnografía, trabajo de campo) y las conclusiones. Todo esto servirá para justificar la tesis de una manera complementaria, ya que el objetivo y los objetivos específicos del proyecto están implícitos en el vídeo etnográfico explorativo “Madrid, ciudad invisible”.

2.- Planteamiento del problema

Concretamente en España, el problema social que causa el consumo de drogas en la actualidad es alarmante, tanto en el caso de drogas lícitas como en las ilícitas. Esta problemática es consecuencia de varios factores, siendo el más determinante, la influencia que tiene la sociedad de consumo en la que vivimos, donde el poder satisfacer las diversas necesidades creadas culturalmente es simplemente imposible, se genera por tanto una creciente pulsión social, un malestar cultural producido por el exceso de información y estímulos externos al individuo, a los cuales estamos constantemente expuestos.

Puedes ser marginal o también puedes no serlo. Este discurso es implantado en la consciencia colectiva de los ciudadanos. Eres adicto o no adicto, si eres adicto a una droga formalizada o institucionalizada considerada como legal, como el tabaco o el alcohol, no pasa mucho, sin embargo, si eres adicto a una droga ilegal como la base de cocaína o la heroína, te espera la discriminación y el aislamiento social, en esta esfera social el individuo adopta nuevas identidades consideradas como marginales. Estas identidades se construyen por medio de las respuestas que la sociedad y el individuo disputan sobre el uso de las drogas. Esta disputa se basa en los controles que representan el sistema jurídico y el sistema médico, que operan desde afuera del individuo. Desde esta perspectiva surge el problema antropológico, ya que es necesario representar desde “dentro” los discursos y comportamientos que manifiestan los propios consumidores, siendo ellos los afectados, o sea en definitiva, el considerado problema.
Entender cuáles son las valoraciones que hacen los propios afectados sobre sus experiencias es de gran importancia para las ciencias sociales, debido a que encuentra respuestas y se formula nuevas interrogantes. Es una manera de sensibilizar y cuestionar los dogmas sobre el consumo de drogas en la actualidad. Los mecanismos de prevención oficial (Institucionales), y el discurso de sus precursores, el sistema médico y los psicólogos principalmente, borran las diferencias que puedan existir en las conductas de los diversos consumidores, haciendo de cualquier consumo una experiencia patológica.

Desde las ciencias sociales tenemos muchos datos epidemiológicos y estadísticos que son utilizados para categorizar y asignar valores éticos y reflexivos sobre el comportamiento de los consumidores de drogas en la actualidad. Estos estudios sobre consumidores de drogas son en su mayoría cuantitativos, careciendo esta técnica, de datos cualitativos consistentes que ayuden a comprender la experiencia de los afectados. Para encontrar nuevas respuestas, o nuevas interrogantes, es necesario escuchar la voz de los que no pueden hablar. El rescate de micro-historias sobre comportamientos, experiencias y discursos que tienen los consumidores, construye un tipo de conocimiento que se articula con diferentes discursos sobre el consumo de drogas en la actualidad; el abuso, la vulnerabilidad, la dependencia etc. Desde la perspectiva de los propios implicados, y posterior análisis del investigador, “Madrid, Ciudad Invisible”, abre nuevas posibilidades de análisis sobre el comportamiento social asociado al consumo de drogas, ya que son los propios individuos los que construyen un discurso desde la experiencia, representando y construyendo un nuevo tipo de conocimiento sobre esta realidad.

La manera antropológica de tratar lo audiovisual

La antropología audiovisual es un campo interdisciplinario de experimentación todavía en construcción. La interrelación entre el mundo de las tecnologías de la imagen, los estudios de comunicación social y la antropología se reduce, muchas veces, a la colaboración en la realización de documentales, donde, en el mejor de los casos, el antropólogo asume el papel de asesor. En la formación de los nuevos antropólogos y antropólogas sigue sin darse importancia a las técnicas audiovisuales como instrumentos de investigación y como medios de comunicación, y por tanto, tampoco se produce con éxito una reflexión que enlace la producción de imágenes con el conocimiento antropológico. Este problema radica justamente en que no se realizan documentales etnográficos por los antropólogos.

“Madrid ciudad invisible”, se sitúa como una antropología audiovisual que por medio del cine etnográfico explorativo, entre otras corrientes, construye un tipo de conocimiento cultural que ayuda a mejorar la vida de las personas que participan del proyecto y también de las que no participan.

3.- Objeto Antropológico

En la actualidad los consumidores de drogas como la heroína y la base de cocaína, o la mezcla entre las dos, se encuentran estigmatizados por una identidad construida arbitrariamente por la sociedad en su conjunto. El objeto antropológico de “Madrid, Ciudad Invisible” es justamente poder representar las diferencias y matices que existen en los distintos tipos de consumidores de droga. Desde los diferentes discursos que prevalecen, ya sea en los especialistas como en la opinión pública, se reduce a las personas que consumen drogas a la categoría de adictos, dejando en segundo plano la interpretación que estas personas hacen sobre sus propias experiencias. Una de las razones de que este discurso prevalezca se debe principalmente al afán de querer fundar una categoría única para los consumidores de drogas, la del adicto. Interpretar el comportamiento y las experiencias de vida de un consumidor de drogas bajo esta única categoría supone desvanecer las diferencias que existen en los distintos tipos de consumidores. Estas diferencias aluden a los contextos sociales en donde se consume, los tipos de drogas que se consumen, las cantidades que se consumen, las representaciones y valores que construyen los propios consumidores en torno a sus experiencias, etc.

Libros como “Confesiones de un Inglés comedor de opio” o “Paraísos artificiales”, los cuales fueron escritos en pleno siglo XIX, me han sido de gran ayuda para entender, por medio de la experiencia de sus autores, el uso, consumo y efecto de ciertas drogas el hachís, la cocaína y la heroina, en un momento histórico concreto del mundo occidental. La perspectiva sobre el consumo de sustancias psicoactivas en estos relatos, está construida por medio de la propia experiencia (mirada) de sus autores. Estos referentes históricos, nos hablan de un micro universo de significados y símbolos que se hacen legibles gracias a los detalles narrativos construidos en la reflexión de sus protagonistas. Desde esta perspectiva, en “Madrid ciudad invisible”, los propios consumidores reflexionan sobre sus experiencias en torno al consumo, uso y efectos que estas sustancias producen y provocan en sus vidas.

La importancia que tiene el objeto antropológico radica en el proceso de investigación que se sustenta en la etnografía, proceso metodológico primordial y preciado por la antropología, este método implica;
1) una descripción simbólica del contexto de investigación, la descripción de la cultura elegida es básica en todo estudio etnográfico. Es preciso delimitar el campo estudiado, caracterizarlo.
2) observación participante por un largo periodo de tiempo.
3) una interpretación de los datos para llegar a una comprensión que justifique la mirada, es preciso que el investigador interprete la cultura subjetivamente, pues sólo así el espectador de la etnografía, ajeno a la vivencia del investigador, podrá comprenderla.
4) Otro objetivo de las etnografías es la difusión de sus informes para tratar de conseguir, en último término, mejoras sobre la realidad estudiada, la mejora de la realidad de las personas que participan en la investigación, y también la de las personas que comparten la problemática social del objeto de estudio, en este caso, el consumo de drogas es de gran importancia para la antropología. Hamersley y Atkinson aseguran que “el principal objetivo de la investigación es y debe seguir siendo, la producción de conocimiento” (2005: 32).

A través del proceso (etnografía) y análisis (reflexión, edición y recorte de las entrevistas, montaje y edición) antropológico de los testimonios que aportan los propios consumidores, sobre el uso, el abuso, la dependencia y los problemas sociales que acarrean el uso prolongado de ciertas drogas, tales como la heroína, la base de cocaína, el alcohol o el hachís, podemos reflexionar y sacar algunas conclusiones sobre la naturaleza del comportamiento que estas personas tienen en torno a la cultura de la droga. El enfoque antropológico en esta investigación se caracteriza por ser holístico, ya que incluye una mirada particular, local, dentro de una visión global del contexto social. Poder desentrañar desde el propio consumidor sus motivaciones, sus hábitos, sus creencias, servirá para encontrar nuevas respuestas y soluciones que ayuden a mejorar la calidad de vida de estas personas.

4.- Objetivos

El objetivo de Madrid, Ciudad Invisible, pone en relieve la importancia que nos brinda la antropología cultural para describir el amplio y complejo campo del consumo de drogas en los contextos urbanos del Madrid actual.

Este proyecto tiene como finalidad, rescatar testimonios, comportamientos y relatos orales de personas que consumen o han consumido drogas durante largos periodos de tiempo en la ciudad de Madrid.

4.1 Objetivo Principal

Realización de un video etnográfico explorativo sobre comportamientos, relatos, testimonios y experiencias de vida de personas que están o han estado consumiendo drogas durante un largo periodo de tiempo en la ciudad de Madrid.

El objetivo del vídeo etnográfico tiene como fin, rescatar los discursos que los propios implicados tienen sobre las consecuencias, riesgos, autocontrol, abuso y dependencia del consumo de drogas.

4.2 Objetivos específicos

Rescatar la memoria de las personas que participan del vídeo por medio de la interacción entre mirada del investigador y los participantes del contexto elegido. Los discursos y comportamientos que estas personas tienen sobre el uso de drogas están en estrecha relación con la mirada que tiene el investigador.

Crear un referente audiovisual sobre el consumo de drogas que pueda ser utilizado de forma pedagógica por distintas instituciones. Este objetivo tiene como fin, generar debates sobre el consumo, los riesgos, la vulnerabilidad, la dependencia, la rehabilitación, las técnicas de sobrevivencia etc. de drogas en el contexto urbano contemporáneo.

Crear un proyecto participativo que ayude a los protagonistas del video etnográfico, a reflexionar sobre sus propios conflictos. La finalidad de este objetivo es que las personas que participan del video se vean a sí mismos desde la mirada del otro reflejando sus propios conflictos y comportamientos. Este objetivo pretende incentivar al desarrollo de una consciencia reflexiva en los consumidores, de esta manera se pretende crear una mejora en la vida de las personas que participan del vídeo etnográfico explorativo.

5.- Situación Espacio temporal.

La siguiente investigación se ha realizado en la ciudad de Madrid, entre diciembre del 2007 y diciembre del 2008.

6.- Muestra de la Investigación.

Las personas elegidas para realizar el vídeo etnográfico explorativo obedecen a distintos criterios, tales como la edad, la condición socioeconómica, ubicación en el contexto urbano de la ciudad y también a diferentes características con respecto a los estilos de vida o tendencias culturales. En el vídeo etnográfico exploratorio, “Madrid, Ciudad Invisible” se rescatan los comportamientos y relatos de; Gonzalo (32 años), Lara (18 años), Paco (29 años), Gominolo (36 años), Juan (38 años), Javier (50 años), Arturo, (44 años), Jesús (42 años), Francisco (53 años). Esta es la muestra de las personas utilizadas para llevar a cabo los objetivos de mi investigación. Podríamos decir que son informantes calificados y además algunos de ellos se han transformado en amigos con los cuales en la actualidad mantengo un contacto esporádico.

7.- Interrogantes de la investigación.

¿Cuándo empezaron a consumir drogas éstas personas?
¿Cuáles son los discursos que existen detrás del consumidor?
¿Cuándo se empieza a depender de ciertas drogas?
¿Dónde esta la línea que separa a un consumidor adicto de uno no adicto?
¿Cuáles son sus diferencias y matices?
¿Cuáles son los rangos que van desde la experimentación hasta la dependencia?
¿Qué aspiraciones y expectativas de vida tienen estas personas?
¿Cuáles son sus sueños y frustraciones?
¿Qué tipos de roles adoptan los consumidores de drogas como la heroína y la base de cocaína?
¿Cuáles son sus técnicas de supervivencia?

8.- Marco teórico

En todos los referentes históricos de la humanidad, las drogas han estado presentes simbólica y funcionalmente en la cultura. Tanto para fines sagrados como para fines curativos y de ocio, la droga ha ido marcando el desarrollo de las identidades de las sociedades humanas. El alcohol, el opio, el Kifhy, las setas, la marihuana, y distintas y muchísimas plantas alucinógenas han desempeñado un papel importante en los rituales más primordiales de las culturas humanas. Ya sea en Asia, África, Europa, Oceanía o en América, se consumen y se han consumido sustancias psicoactivas con usos sagrados y paganos, que sirven para reafirmar la identidad del grupo, y también para reforzar la comunión entre la naturaleza y el ser humano. “Existe una gran cantidad de indicios, tanto de tipo histórico como etnográfico, que nos permiten afirmar que las distintas sociedades humanas han conocido y utilizado, desde sus inicios, muy distintos productos para alterar su estado de ánimo, para acceder a algunas formas de conocimiento, para estimularse, sedarse, sentirse bien etc; es decir, aquel tipo de productos que nosotros hemos unificado bajo el concepto de drogas, y que podríamos definir como aquellas sustancias químicas caracterizadas por una serie de propiedades, básicamente de tipo psicotrópico, cuyas consecuencias y funciones operan sobre todo a partir de las definiciones sociales, económicas y culturales que generan los conjuntos sociales que las utilizan”. (Romaní 1997:40)

¿Cuáles eran los usos y fines que tenía el consumo de drogas en las sociedades antiguas? La respuesta a esta pregunta, se encuentra en la interpretación que hacen las ciencias sociales sobre las distintas evidencias que han sido rescatadas del pasado y el presente. Rituales de iniciación, ceremonias sagradas, fiestas paganas, la comunión con los dioses, usos farmacéuticos, etc. En occidente no constituyeron un problema hasta que el cristianismo asoció el uso de las drogas con Lucifer. La hechicería, la magia y los rituales paganos que estaban relacionados con el consumo de sustancias psicoactivas, eran castigados por la inquisición con la tortura y la hoguera. La edad media era un tiempo difícil para los consumidores. La iglesia católica simplemente quemó toda la información que se había heredado del imperio romano sobre el uso de hierbas medicinales. Recetas de diversos brebajes, pomadas y ungüentos, que eran utilizados con fines farmacéuticos y sagrados, fueron destruidas y quemadas por la iglesia.

En el siglo XIX, el consumo de drogas se considera un problema en la sociedad occidental, ya que manifiesta un peligro que no está regulado por las instituciones sociales. La antigua doctrina de la iglesia había quedado obsoleta y ahora se tenía que replantear la manera de como afrontar el problema. Esta época suponía para la mayoría de los europeos que vivían en las urbes, estar privados del bienestar que supuestamente prometían los modelos políticos dominantes. Ese bienestar estaba reservado sólo para los burgueses de la época. Las naciones dominantes que sostienen a la norma como un dogma social coercitivo y eficiente, emergen por toda Europa. La iglesia católica ya ha perdido el poder supremo de antaño, y nuevas ideologías y sistemas políticos se van instaurando.

Esta nueva sociedad contemporánea acarrea una serie de cambios sociales, culturales y tecnológicos. La gente común y corriente (sujetos sociales), empieza a poner en duda la credibilidad de las nuevas instituciones domesticadoras, que más que ayudarles a conseguir la felicidad, les obligaban a pagar la factura del progreso tecnológico. Las ideas, leyes, privilegios, premios y castigos, están representados y regulados por el sistema social imperante en los distintos periodos históricos del siglo XIX hasta la actualidad, y es bajo esta mirada donde se va ir construyendo la figura del drogodependiente.

Las instituciones de esta época, no responden a las preguntas e incógnitas que diferentes colectivos comienzan a formularse sobre la lógica del sistema político y económico en el que les ha tocado vivir. Esta lógica de dominación cultural instaurada a través de modelos formales, empieza a romperse, dando paso a la construcción de otro tipo de valores, que están fuera del alcance de la norma impuesta por la institución. Dentro de estas nuevas categorías de comportamientos sociales, tenemos el fenómeno de la drogodependencia “como un conjunto de procesos en los que se interrelacionan de forma compleja un individuo, una sustancia, y su contexto sociocultural. A través suyo se expresarían ciertos malestares más o menos graves, que pueden tener causas diversas, pero cuyo síntoma principal sería la organización del conjunto de la vida cotidiana de un individuo alrededor del consumo, más bien compulsivo de ciertas drogas”. (Romaní 1997:41) La evidencia de una pulsión latente que se funda en un malestar cultural común, acumulado en la consciencia social, empieza a manifestarse de diferentes maneras, a través de distintas actividades, corrientes de pensamiento, discursos y formas de vida. Diversos colectivos y sujetos sociales reclaman sus propios derechos como ciudadanos.

Una vez se ha asentado la revolución industrial se empiezan a formar grandes ciudades que se caracterizan por el desarrollo de la industria químico farmacéutica, el gran auge de los transportes y las comunicaciones que facilitan el acceso a todo tipo de productos, con grandes migraciones y situaciones de desarraigo, comienzan a formularse nuevos grupos y clases sociales, alrededor de una nueva organización del trabajo: crisis de las pautas tradicionales de comportamiento, aparecen nuevas condiciones de vida urbana que reclaman mayor calidad de vida. Las personas quieren escapar de una realidad urbana monótona que les agobia constantemente y que les ha sido impuesta por medio de una socialización forzada.

Los individuos quieren disfrutar de los mínimos placeres que ofrece la vida, y en este sentido las drogas comienzan a ocupar un papel importante en la contracultura urbana de la época. Estas sirven para evadir al modelo de la realidad sociocultural dominante. En este sentido el consumo de drogas proporciona un poder único a las personas para obtener experiencias placenteras. “Es evidente que existen ciertas sustancias extrañas al organismo cuya presencia en la sangre o en los tejidos nos proporcionan directamente sensaciones placenteras, modificando además las condiciones de nuestra sensibilidad, de manera tal que nos impiden percibir estímulos desagradables. Se atribuye tal carácter benéfico a la acción de los estupefacientes en la lucha por la felicidad y en la prevención de la miseria, que tanto los individuos como los pueblos les han reservado un lugar permanente en su economía libidinal. No sólo se les debe el placer inmediato, sino también una muy anhelada medida de independencia frente al mundo exterior. Los hombres saben que con ese “quitapenas” siempre podrán escapar al peso de la realidad, refugiándose en un mundo propio que ofrezca mejores condiciones para su sensibilidad. También se sabe que es precisamente esta cualidad de los estupefacientes la que entraña su peligro y su nocividad” (Freud 1999:23).

En este sentido Freud constata el uso de drogas como un medio de obtención de felicidad inmediata, sin embargo los costes que implican el abuso de esos estados de placer, su peligro y nocividad son evidentes. La dependencia a una sustancia que pertenece al mundo externo, se convierte en causa de intenso sufrimiento cuando nos vemos privada de ella. La tendencia de los consumidores es la de independizarse del mundo exterior, obteniendo satisfacciones a través de procesos internos, una forma novedosa para conseguir estados placenteros y felices. Esta nueva felicidad se encuentra fuera del alcance del sistema social regulador. “La satisfacción se obtiene en ilusiones que son reconocidas como tales, sin que su discrepancia con el mundo real impida gozarlas” (Freud 1999:25).

En la mayoría de los países de Europa entre el siglo XIX y comienzos del siglo XX, el alcohol y el opio eran drogas socialmente aceptadas, el alcohol en la esfera social-pública y el opio en la esfera farmacéutica-privada. En ese momento el sistema jurídico está comenzando a plantearse el problema y todavía no existen soluciones. Baudelaire dice del opio: “¡de modo que se había descubierto el gran secreto de la felicidad sobre el que los filósofos habían discutido durante tantos siglos! ¡Se podía comprar la felicidad por un penique y llevarla en el bolsillo del chaleco! ¡Cabía embotellar el éxtasis y enviar por correo la paz espiritual!” (Baudelaire 1994:148).

Las drogas ofrecen un placer que logra abstraer a los sujetos de su realidad cotidiana de manera inmediata. Por medio de las drogas, el pueblo tiene a su alcance el control de sus propios estados espirituales, desligándose a su antojo del mundo civilizado que les impone una rutina constante. “La noche del sábado es para los pobres el momento principal, regular y periódico, del reposo: en esto se unen las sectas más hostiles para reconocer un vínculo común de fraternidad: casi toda la cristiandad descansa de sus trabajos. Es un descanso que sirve de prólogo a otro descanso y un día entero y dos noches lo separan de la vuelta al trabajo. Por eso, cuando llega la noche del sábado, siempre me ha parecido que yo también quedaba liberado del yugo del trabajo, que debía recibir un salario y disfrutar de las delicias del descanso. En esa época movido por la intención de asistir en lo posible a un espectáculo por el que sentía tanta simpatía, acostumbraba los sábados por la noche, después de tomar el opio, a echar a andar, sin tener en cuenta ni la dirección ni la distancia, hacia los mercados y otros lugares de Londres donde acuden los pobres la noche del sábado para gastar sus salarios” (Baudelaire 1994:159).

El pueblo se siente agotado de vivir en una sociedad que más que ayudarles a sobrellevar una vida digna, les impone obligaciones que no hacen más que poner en evidencia la reafirmación de la desigualdad social por medio de un sistema cultural hegemónico. El consumo de drogas actúa como un medio de evasión transitorio para escapar de las preocupaciones cotidianas. Este comportamiento permite al obrero, al pobre y al marginado, poder vivir sus propios estados de felicidad.

El concepto estigmatizante de droga se originó en Estados Unidos a raíz del control del opio en Filipinas y también durante los años de la primera gran guerra en los países europeos, por medio de diferentes convenios internacionales comenzaron a fiscalizar determinados productos, ocasionando la criminalización de sus consumidores. “El nuevo modelo jurídico-represivo, en el que todo lo relacionado con la droga se trata bajo el prisma de un delito, lo que produce, entre otras cosas, además de la mencionada criminalización y estigmatización de sus usuarios, la creación de un mercado negro cada vez más potente con todas sus secuelas de corrupción” (Romaní 1997:44).

De esta manera hasta la actualidad, se ha ido construyendo un poderoso sistema de control social con facetas formales e informales, basado en la figura del adicto como chivo expiatorio. En la actualidad existen varios tipos de control sobre el consumo de drogas en la sociedad, los heterocontroles o controles duros, que se encuentran encarnados en el sistema jurídico y en el sistema médico y operan desde afuera del individuo. Estos sistemas están regulados desde el estado a través de leyes y políticas sobre el tema. También desde afuera operan controles societarios; familia, pareja, compañeros de trabajo, amigos, profesores etc., o sea las redes sociales en las que una persona está inmersa en su vida cotidiana, sus redes más próximas y con las que interactúa a diario. Desde el consumidor existe también un control sobre sí mismo llamado autocontrol.

No se consume de cualquier manera, se necesita una estrategia para conseguir las drogas, un conocimiento sobre su utilización; dosis, pureza, frecuencia, vía de administración, bajo estos tres sistemas de control el individuo construye su identidad como consumidor de drogas. Los heterocontroles, o sea los sistemas jurídico y médico ubican al consumidor en la oposición enfermo/delincuente, que encierra al sujeto, no dejándole espacio a una tercera posibilidad. En la actualidad se consideran vulnerables aquellos grupos que se sienten permanentemente amenazados por un retroceso en sus condiciones de vida y el consiguiente temor a su exclusión social.

8.1 Consumo de drogas en España

En el siglo veinte el consumo de drogas se utiliza como una respuesta rebelde y contestataria hacia los sistemas políticos dominantes. En el plano socio-político el desarrollo de la sociedad española está marcada por la guerra civil, en donde comienza un proceso de modernización que ha seguido hasta la actualidad. Con la dictadura se inicia un proceso caracterizado por el subdesarrollo y la miseria cultural. En 1960 las élites del régimen comienzan a realizar distintas reformas sociales, la etapa del desarrollismo (1960-1976), dio lugar a los inicios de una sociedad de consumo, donde las drogas comienzan a utilizarse con mayor frecuencia entre los jóvenes.

Los usos lúdicos de estas sustancias pronto pasarían factura a la generación de los ochenta. A partir de los años setenta y en el posterior periodo democrático vigente actual, nos encontramos con hijos que han sido socializados con los valores de una sociedad de consumo. Empiezan a aparecer los primeros fumadores contractuales de Marihuana (cáñamo), a los que se le añadirán luego jóvenes radicales urbanos; y en los mismos años se empezará a difundir, aunque todavía en ambientes muy minoritarios, la heroína y después la cocaína, que ya se había conocido en ciertos ambientes después de la guerra civil.

En los años ochenta en España se masifica el consumo de la heroína, creando marginalidad social asociada a la delincuencia. Significa un cambio cualitativo ya que se constituye como un problema social de primer orden. Desde esta perspectiva, los jóvenes de los ochenta son considerados como la generación de la droga, ya que son el reflejo de una sociedad de consumo, en donde la información sobre el uso de estas sustancias era absolutamente insuficiente, y los sistemas de prevención eran precarios o inexistentes. “En el periodo del tardo-franquismo y los inicios de la transición política, aparte de ciertos intentos de identificar drogadictos –Oposición al régimen- comunistas, que no tuvieron mucho éxito, la única respuesta institucional es la creación de la brigada de estupefacientes de la policía; y a finales de los ochenta empiezan a llegar los primeros consumidores de heroína con problemas a los pocos departamentos de psiquiatría especializados en alcoholismo existente en aquel momento” (Romaní 1997:56).

Al existir una mayor tolerancia social después del Franquismo y con la nueva apertura económica de la sociedad de consumo, empezaron a masificarse los usuarios de la droga. La droga se convierte en un elemento de manipulación política por parte de los que se resisten al cambio y la identificaban como una desgracia más que les había traído la democracia, las nuevas fuerzas policiales y sociales intentan responder al reto que suponía este nuevo problema de manera improvisada.

Esta nueva alarma social se comienza a tratar por medio de la preocupación de las entidades locales y regionales, se crea en 1985 el “Plan nacional de drogas” (PNSD) por parte del gobierno central, sucesivamente se van creando planes autonómicos (regionales) y municipales (locales). La segunda mitad de los ochenta se caracteriza por un aumento cada vez más lento de la tasa de prevalencia de heroína, al lado de un aumento del consumo de cocaína. A fines de los ochenta y principios de los noventa se incorporan sectores claramente marginales al consumo y pequeño tráfico de heroína, y se ha establecido una red de asistencia socio-sanitaria, anclada en los servicios sociales.

En la actualidad en España las drogas están vinculadas a la cultura del ocio, a diferencia de lo que ocurría en los años ochenta, donde el consumo de drogas, fundamentalmente de heroína, estaba asociado a comportamientos de marginalidad y delincuencia. Sin embargo aún en la actualidad, en donde la heroína no es la droga más importante, existen muchos consumidores de heroína que siguen siendo marginados y condenados socialmente por la opinión pública.

En la actualidad el consumo de drogas sigue aumentando y diversificándose aceleradamente. En una sociedad de consumo las drogas lícitas e ilícitas generan sendas sumas de dinero y por tanto son rentables, sin embargo los consumidores, usuarios de la droga, son vulnerables socialmente ante este escenario y terminan adoptando una identidad social estigmatizada.

8.2 Antropología Audiovisual

Las tecnologías audiovisuales en la producción de conocimiento sobre la cultura, adquieren un papel protagónico en la representación de la vida social. El uso de la fotografía, el cine, y actualmente, el vídeo y el tratamiento multimedia de la imagen sirven para desarrollar nuevas investigaciones sobre la diversidad cultural. Las transformaciones que la cultura audiovisual ha ido generando desde sus inicios ejercen una notable influencia en las distintas creencias y comportamientos humanos. Esta influencia ha construido una confusión entre la realidad y el simulacro. Esta confusión se ha generando como consecuencia de una saturación de lo visual, en donde coexisten diversos géneros y discursos que ponen en cuestión la veracidad del discurso científico sobre lo social.

“Aunque el propio Louis Lumière pensaba en el cine más como un instrumento científico que como un espectáculo para las masas, su incorporación en las ciencias sociales ha sido hasta hace poco una práctica minoritaria. Parece que la imagen se haya considerado tan solo como un soporte a la palabra, y además, prescindible. La antropología visual retoma la importancia de la imagen y, como especialidad o subdisciplina, se desarrollará después de la Segunda Guerra Mundial a partir del interés de científicos sociales y cineastas por el documental social y por el cine y la fotografía etnográfica, de la mano de antropólogos como Margaret Mead y Gregory Bateson en Estados Unidos y como André Leroi-Gourhan, Luc de Heusch y Jean Rouch en Europa. Hoy en día, la antropología visual se dibuja como un campo de estudio sobre la representación y la comunicación audiovisual desde las ciencias sociales y se ramifica a partir de dos líneas de trabajo. El primer punto de partida surge del análisis de la utilización en los medios de comunicación social de imágenes sobre la diversidad cultural. ¿Cómo nos representamos la diversidad cultural? ¿Cómo la representación audiovisual interviene en la formación de identidades colectivas? ¿Cuál es la función de la antropología en la reproducción o análisis crítico de estereotipos culturales sobre la alteridad? Esta orientación parte del estudio de la imagen como producto cultural y abarca tanto la fotografía como el cine, el vídeo, la televisión y los productos multimedia; sus usos sociales y su aportación a la formación y transformación de identidades colectivas.

El segundo punto de partida se remonta a la utilización de la imagen como dato sobre una cultura y como técnica de investigación. Desde esta perspectiva, el problema se centra, en un primer momento, en el análisis de la imagen como portadora de información por sí misma; como documento etnográfico. Sin embargo, mirar una fotografía realizada por un indio navajo, no sólo nos da información descriptiva del objeto o de las personas representadas, sino del propio mirar navajo, reflejado en el encuadre y selección de la toma. Esta aproximación se desarrollará, por una parte, hacia una reflexión sobre la teoría implícita en la construcción de la representación audiovisual como dato etnográfico, y, por otra, hacia una antropología de la comunicación y de la recepción de imágenes, que nos llevará a formular preguntas sobre cómo creamos, tratamos y damos sentido a la imagen; del estudio del producto al estudio de los procesos y de los contextos en los que interviene.”4

La imagen es un objeto de estudio de la antropología y a la vez producto de la actividad antropológica: no sólo estudiamos imágenes del mundo, sino que las producimos; el proceso de investigación es también un proceso cultural.

En la actualidad la antropología audiovisual aún sigue redefiniéndose, ya que aún falta una orientación clara en torno a las bases metodológicas y teóricas. En la mayoría de los casos el antropólogo sólo asume el papel de asesor en la creación de un proyecto documental, y esto se debe principalmente a que no se produce con éxito una reflexión que enlace la producción de imágenes con el conocimiento antropológico. Este problema radica justamente en que no se realizan documentales etnográficos por los antropólogos.

El cine etnográfico supone la combinación de dos técnicas: la producción cinematográfica y la descripción etnográfica. La etnografía es una técnica antropológica de construcción de datos para la descripción de la forma de vida de un grupo humano. Esta técnica presupone que el investigador realiza una observación participante intensiva -trabajo de campo etnográfico- de forma que pueda llegar a una comprensión “desde dentro” de la cultura estudiada. Uno de los resultados es la monografía etnográfica: una descripción que destaque e interrelacione los distintos aspectos de la vida social y cultural de un grupo humano.

“La producción de cine o vídeo etnográfico se ciñe inicialmente a los objetivos de la etnografía entendida como un producto de la investigación antropológica. Karl Heider (Heider 1976) uno de los primeros teorizadores del cine etnográfico, propone que la filmación etnográfica cumpla con los mismos criterios exigidos a una monografía escrita, pero mantiene la producción de cine etnográfico ligada a las técnicas cinematográficas y criterios estéticos procedentes del cine documental. La cámara no forma parte del proceso de investigación y el trabajo de campo es anterior a la descripción cinematográfica. El estilo de producción, la forma de mover la cámara, responde a una actitud de documentar audiovisualmente las tesis defendidas por el antropólogo.

En los años ochenta esta visión de la cámara como herramienta auxiliar de la etnografía será cuestionada por antropólogos y cineastas desde distintos puntos de vista. MacDougall criticará la ausencia de participación de los actores en la representación que se ofrece de su cultura y el carácter distanciado y pretendidamente objetivo del documental de corte naturalista. Su propuesta será llevar la cámara al centro de la acción, hacerla “participativa” y “próxima”, evitar los comentarios eruditos y que sean los propios actores los que hablen y se dirijan al espectador. Jay Ruby cambiará el eje de reflexión del producto al proceso, y propondrá que el antropólogo rompa con la tradición del cine documental para crear su propio lenguaje cinematográfico. En el cine etnográfico reflexivo, la cámara pasa a formar parte del propio proceso de investigación, no es independiente de la mirada del antropólogo que la sujeta y participa con él en el proceso de exploración cultural. La cámara no capta hechos objetivos, sino la relación entre el investigador y su contexto de investigación. Cuando la filmación es simultánea con el trabajo de campo y no posterior a él, el investigador no tiene una comprensión plena de lo que está filmando, no sabe todavía hacia dónde le conducirá su observación. Este tipo de cine, inmerso en el proceso de investigación, será denominado por Claudine de France como explorativo, en contraposición al cine explicativo o documental:
a) Cine etnográfico documental: La investigación etnográfica es anterior a la descripción fílmica.
b) Cine etnográfico explorativo: La cámara forma parte del proceso de investigación.
El cine de exploración etnográfica se distingue del cine documental en la forma en que se organiza la producción -en la relación que establece en el campo, con los sujetos filmados- y se dirige la toma de imágenes -en el movimiento de la cámara y en sus objetivos. Muy esquemáticamente, el modo de producción del cine de exploración etnográfico se caracterizaría por:
1) La incertidumbre: la filmación no parte de un guión previo, sino de la adaptación y la improvisación sobre el terreno. El investigador no puede saber de antemano la estructura que tomará el producto y debe calibrar sus límites, cuando puede filmar y cuando debe dejar de hacerlo.
2) La adaptación al contexto de investigación: adaptarse al contexto supone que el cámara no tiene el control sobre éste, no puede modificar su organización o interrumpir una secuencia de comportamiento. Al contrario de una producción de una película o de la experimentación en el laboratorio, no dirige la acción, sino que la sigue.
3) Ausencia de contexto “audiencia”: al contrario del cine documental o de ficción, el cine de exploración no tiene un mercado abierto, sino sujeto a las condiciones de su investigación. En primer lugar, las filmaciones suelen estar sujetas a restricciones de exhibición. Y en segundo lugar, el modo de representación no está sujeto a una intención comunicativa (los efectos de representación son una consecuencia, responden a la mirada teórica).
4) Proceso versus producto: La interacción que se produce en el campo entre la cámara y los participantes del estudio moldea el modo de representación en el producto final.
Veamos dos estilos de filmación etnográfica, el llamado cine observacional –desarrollado a partir del direct cinema- y el conocido como cinéma verité –elaborado por Jean Rouch-: dos modos de representación que parten de dos metodologías de trabajo etnográfico aparentemente opuestas: observación y participación. Y a partir de las dos posiciones epistemológicas anteriormente expuestas. El cine observacional presenta el cine como un medio de representación no problemático, dicho de una forma muy simplificadora: el cine es un registro fiel del acontecimiento filmado. En el cinéma verité, por el contrario, se reconoce la distancia entre el acontecimiento filmado y su representación cinematográfica. Esta aceptación supone la renuncia a tratar el dato audiovisual independientemente del modo narrativo; es decir el dato audiovisual queda ligado a un modelo narrativo cinematográfico”.5

Los objetivos del cine observacional se dirigen hacia el análisis del comportamiento, en este sentido el cine directo intenta reflejar la espontaneidad de la situación filmada, siguiéndola y no dirigiéndola. Tanto para el cine observacional como para el cine directo, la intervención del antropólogo o las explicaciones del cineasta en el filme son siempre una interferencia. Hay que permitir que el espectador pueda ver como se desarrolla un acontecimiento sin que se le diga como lo debe interpretar o analizar.

9.- Metodología

9.1 Aspecto etnográfico

Básicamente, considero que las características más destacadas de la etnografía urbana que he realizado son:
- La participación prolongada en el contexto a estudiar para dar cuenta del punto de vista de los participantes de la etnografía.
- La observación participante por parte del investigador.
- La descripción reflexiva con carácter holista.

La participación prolongada en el contexto a investigar, estudiando el punto de vista de los participantes, existe una necesidad de convivir con el grupo a estudiar durante periodos de tiempo continuados para comprender las interacciones que se producen entre sus miembros y los significados que se construyen. La participación prolongada permite crear relaciones cercanas que favorecen la recogida de unos datos fiable que de otro modo serían muy difíciles de conseguir.

La observación participante del investigador como participante hace referencia a que el etnógrafo nunca es uno más en el grupo que estudia, pero tiene que intentar integrarse lo máximo posible para realizar adecuadamente su investigación. Como plantean Hamersley y Atkinson, el etnógrafo tiene que “vivir en dos mundos simultáneamente, el de la participación y el de la investigación” (2005: 130). El mundo de la participación implica tratar de “ser uno más” en el grupo, tratando de interferir lo menos posible en el modo de vida de los sujetos estudiados.
La descripción reflexiva con carácter holísta supone para el etnógrafo la necesidad de realizar un trabajo en el que se relacione a los individuos, grupos u organizaciones con su entorno socio-económico, físico y simbólico de modo holístico.

En el caso de la etnografía audiovisual, y específicamente en el vídeo etnográfico exploratorio el aparato necesario para obtener los datos requeridos de la investigación, es una cámara de vídeo, y aunque previamente se haya acordado la realización del rodaje como el punto clave de la experiencia etnográfica en su conjunto, y aunque se haya familiarizado a las personas con la cámara, y aunque ya pueda existir un fuerte vínculo con el contexto y las personas elegidas durante el trabajo de campo previo a la filmación, cuando llega el momento de realizar el rodaje, empieza un segundo trabajo de campo, el adaptarse de manera espontánea y natural frente a situaciones que nunca dejan de ser espontáneas.

En el caso de mi investigación dependía de relatos espontáneos retratados con la cámara de vídeo en los momentos oportunos. En este sentido el trabajo de campo previo no fue realizar un taller sobre el vídeo que quería llevar a cabo, el trabajo de campo previo se basó principalmente en la observación y participación de los comportamientos y discursos que estas personas realizaban cotidianamente, esto me fue dando las luces sobre los temas que podía tratar con cada uno de ellos a la hora de realizar el rodaje.

Colocarse cara a cara con otra persona cuando se está haciendo un vídeo etnográfico explorativo sobre testimonios y comportamientos espontáneos significa indagar, observar, participar escuchar, interactuar, recabar información, preguntar de forma sutil, etc. Significa ayudar a otras personas a expresar el sentido de sus vidas frente a una cámara. Para indagar sobre ciertos comportamientos y discursos he utilizado la entrevista como un instrumento de conversación libre, guiada sutilmente pero de forma no estructurada. En mi caso las preguntas eran abiertas y espontáneas y obedecían a las situaciones que en ese momento estaban ocurriendo, sin embargo siempre tenía algunas preguntas concretas que las realizaba cuando encontraba algún momento oportuno. Se debe tener claro cuáles son los datos que se quieren obtener, utilizando un lenguaje sencillo y convencional e ir tratando los distintos puntos gradualmente.

En el momento de realizar el rodaje, el tener en cuenta estos puntos es de gran importancia, ya que los momentos que capturas cuando la cámara esta grabando una situación, muchas veces no pueden volver a repetirse, ya que en el vídeo etnográfico “Madrid, ciudad invisible” se sigue la acción, no se dirige. En el caso de mi investigación recalco la importancia que tiene la entrevista como técnica de extracción de datos, ya que lo que busca es justamente rescatar los discursos que estas personas tienen sobre sus propias realidades en torno al consumo de drogas.

Elegir un estilo de rodaje es de primordial importancia, ya que tiene una estrecha relación con los aspectos teóricos metodológicos de la investigación. En el caso de esta etnografía, se suscribe principalmente al enfoque teórico-metodológico propuesto por Claude de France con el nombre de cine etnográfico explorativo, sin embargo también existen otras influencias de diferentes estilos tales como las del cine directo y cine verdad. El aspecto participativo, observacional y reflexivo están presentes, por lo tanto podríamos decir que el enfoque teórico metodológico es ecléctico, aunque yo suscribo el trabajo principalmente dentro de la corriente del cine etnográfico explorativo.

9.2 Dificultades Metodológicas

Una de las mayores dificultades que tuve que afrontar para realizar este proyecto fue por una parte, la financiación para realizar la investigación, y por otra, la manera de inventar estrategias que pudieran desarrollar el trabajo de campo, o sea encontrar la manera de conseguir informantes que me permitieran conocer a las personas que necesitaba para realizar una etnografía que diera cuenta de los objetivos de mi investigación. Luego tendría que buscar la manera para que estas personas quisieran participar del proyecto.

Realizar un vídeo etnográfico por iniciativa propia en un tema tan complicado como es el consumo de drogas en Madrid no ha sido nada fácil ya que los riesgos son muchos y también es mucho el dinero que se necesita para vivir en la capital de España. Para realizar este proyecto necesitaba principalmente dos cosas; 1) Conseguir los equipos necesarios para realizar la etnográfica audiovisual. (cámaras, equipos de montaje y sonido). 2) Inventar estrategias para desarrollar el trabajo de campo, o sea encontrar la manera de conocer a las personas que me interesaban para realizar una etnografía que diera cuenta de los objetivos de mi investigación.

Para conseguir los equipos necesitaba dinero. El trabajo que tenía en ese momento no me permitía ahorrar la cantidad necesaria para financiar el proyecto, además estaba estudiando. Los equipos que tenía en ese momento eran precarios e inadecuados para obtener los resultados esperados en el vídeo etnográfico. Una de las finalidades del trabajo era la creación de un soporte audiovisual con orientación pedagógica, y esto implica una calidad mínima para poder realizar su distribución. Finalmente conseguí el dinero en un festival llamado Urban-tv en Madrid. Esto me permitió financiar, parte de los equipos necesarios para el proyecto.

Para encontrar a los informantes que dieran luz a los objetivos de mi investigación, me propuse acudir a distintos centros de rehabilitación para conocer a las personas en proceso de rehabilitación, aunque esta estrategia no fue tan eficaz como la de salir a buscar personas a la calle. Acudir a los centros no fue una estrategia tan eficaz principalmente por dos razones; 1) Porque las personas que me topé en estos centros eran médicos oficiales, con despachos y salas de espera en donde la burocracia reinaba y lejos estaba yo de conocer a las personas que andaba buscando. 2) Porque no encontraría a las personas que buscaba sólo en los dispositivos de prevención y rehabilitación, ya que a mi me interesaban principalmente personas que estuvieran consumiendo. Sin embargo sentía que era importante tener la perspectiva de las personas que se encontraban dentro de esos dispositivos.

Decidí por tanto ocupar otra estrategia, la de ir a terapias abiertas que los mismos centros proporcionaban a los consumidores. Fue en estas terapias, de Proyecto Hombre y Narcóticos anónimos donde conocí a varias personas que habían consumido drogas por largos periodos de tiempo. Una de las premisas para entrar a una de esas reuniones era la de considerarse un enfermo. De las personas que conocí en estas reuniones, finalmente dos participaron en mi proyecto, Juan y Jesús.

La otra estrategia para conocer a los personajes del vídeo etnográfico, fue simplemente la estrategia de salir a la calle. Recorrer los distintos lugares de la ciudad, buscando información con las personas que habitan la calle. De esta manera conocí a Francisco, Gominolo, Paco, Gonzalo, Lara, Arturo, y muchas otras personas.

Otra dificultad importante que tuve que afrontar como investigador, fueron los riesgos que corrí al implicarme en situaciones en donde los usuarios de la droga se reúnen a consumir y a comprar la heroína y cocaína, suburbios urbanos en donde la policía ni siquiera entra.

Elegir este tipo de secuencias capturando el comportamiento de personas que participan de este tipo de contexto, para mi era una parte constitutiva de la investigación, y en este sentido, significaba un gran desafió. Gracias a ciertas precauciones y restricciones que tuve que tomar, nunca me pasó nada, pero claro, nunca pude filmar el poblado, sólo pude hacerlo desde el interior de los automóviles. Estos eran los momentos de mayor vulnerabilidad que tuve que vivir en situaciones de rodaje. En las demás situaciones no corría riesgo alguno.
Tuve que transformarme como etnógrafo en un interlocutor de los distintos discursos de cada uno de los personajes, siguiendo parte de sus rutinas en torno al consumo de drogas, y esto tenía sus riesgos, sobretodo si llevas en la mano una cámara de alto valor económico.

Cuando eres etnógrafo, y quieres hacer observación participante en un tema como es el consumo de drogas duras (base de cocaína, heroína), esto implica tener que vivir situaciones engorrosas, la observación participante para un antropólogo que quiere conocer los discursos que tienen los consumidores bajo el efecto de ciertas drogas, tiene limitaciones, las mismas limitaciones que tiene que asumir cualquier etnógrafo cuando quiere descubrir una realidad concreta, pero en este caso parecía que las limitaciones eran mayores, yo simplemente no podía consumir base de cocaína y heroína cada vez que estuviera realizando el trabajo de campo, sin embargo muchas veces me veía forzado simbólicamente por los consumidores a hacerlo, yo al dar mi negativa, sentía inmediatamente una distancia sutil con estas personas.

Al decir que no a esas drogas, en ese tipo de contextos, con ese tipo de personas, siempre se rompía algo que por lo menos para mí era determinante a la hora de querer rescatar los discursos de los consumidores. Que me sintiera forzado a hacerlo era algo simbólico, ya que no me lo manifestaban abiertamente, sin embargo yo sentía una exclusión simbólica a través de sus comportamientos, gestos y conversaciones. Al no consumir, me excluían de manera sutil, ya que no pertenecía íntimamente a esta red social como un igual, sino como algo externo. El ritual del consumo constituía una fraternidad basada en la confianza y en la complicidad, esta complicidad era la fundadora del sentido de pertenencia que estos individuos compartían entre sí, y de alguna manera era lo que requerían de aquellos que no pertenecían a los dominios de aquellas experiencias que provocan el uso de ciertas drogas.

Finalmente después de cuestionarme este asunto, tenía que tomar una dedición. Yo no quería hacer una etnografía de una experiencia bajo el efecto de la cocaína y la heroína, pero claro, sí quería rescatar los discursos de personas que se encontraban bajo los efectos de este tipo de drogas. En este sentido me pareció injusto desde una perspectiva ética, ya que me sentía usufructuando del valor de las experiencias ajenas, y entonces fue cuando decidí probarlas, lo hice como una forma de crear reciprocidad y comprensión sobre el tema estudiado. Para hacerlo, tenía que elegir un momento de ritualismo con personas que pudieran ayudarme en mi investigación, al final de cuentas se trataba de crear esa confianza invisible entre los consumidores.

La base de cocaína en pipa, la probé con Gominolo, y la heroína fumada en papel plata, con Gonzalo. Al probar estas drogas, pude entender de manera directa las experiencias de placer que estas personas sienten transitoriamente cuando las consumen, sin embargo la distancia sigue siendo casi la misma, ya que consumirlas una sóla vez no te hace vivir los distintos síntomas del drogodependiente, sin embargo para mi esa experiencia ya era más que suficiente.

9.3 Conocer a los informantes.

A Gominolo lo conocí cuando me iba a casa después de un día de trabajo. Cansado y extenuado después de haber estado 8 horas codificando entrevistas frente a un computador en el trabajo que tenía eventualmente. Me subí al vagón del metro para dirigirme camino a casa y me senté en el único asiento que quedaba disponible. De pronto, cuando llegamos a la estación de Atocha entró un Punki con una cerveza en la mano. En el instante comenzó a presentarse a todos los que íbamos en el vagón, decía “Soy un artista de metro, ahora estoy viviendo en una casa ocupada y no tengo trabajo debido a la situación económica considerada ya una crisis desatada en toda España”.

Comenzó a realizar su espectáculo, contorsionismo con el vagón en movimiento, la gente lo miraba con extraño asombro. Me fijé en un detalle de su brazo, tenía una especie de laceración en cicatrización, al llegar a la siguiente estación su rutina artística había terminado. Pasó caminando a lo largo del vagón pidiendo dinero, yo le di 50 céntimos, otras personas también le dieron dinero, y dando otro breve discurso agradeció al público presente por la colaboración. En la siguiente estación, yo tenía que bajarme, cuando salí del vagón, me di cuenta que el Punki contorsionista, también había salido del vagón, e iba caminando tras de mí, de pronto me dijo, Chaval, yo giré la cabeza y el me miró directo a los ojos, ¿tienes mechero?, le pasé mi mechero. Encendió su cigarrillo en plena estación de metro y sacó una lata de cerveza mientras caminábamos hacia la salida, me contó que estaba viviendo en una casa ocupada en Puente de Vallecas , muy cerca de donde vivía yo. Yo me mostré muy interesado en el tema de la ocupación y finalmente me dio su dirección y quedamos en que yo lo visitaría.

Al día siguiente fui a visitar a Gominolo con un par de porros de Marihuana. Su casa era un cúmulo de restos de distintos tipos de chatarra. De entremedio de los escombros iban saliendo más habitantes de la casa ocupada, la marihuana fue muy bien recibida, en ese extraño lugar, y constituía un gesto de suma importancia para crear complicidad con ellos, la droga en este caso nos unía socialmente. Después de varias visitas a la casa de los Milikitos, me di cuenta de que Gominolo era un gran consumidor de drogas, tanto de heroína como de cocaína y alcohol. Fue la primera vez que hablamos sobre el consumo de drogas.

Con el tiempo me invitó a conocer el poblado donde compraban las drogas. Fue así como conocí las Kundas6, debido a que un día fuimos a comprar droga con un amigo de Gominolo, éste nos llevó en su coche a un poblado de gitanos ubicado en las afueras de Madrid, tuve que pagar 5 euros por el viaje. De pronto el amigo de Gominolo aparcó el coche en un pequeño callejón sin salida dentro del poblado, al frente había una casa de ladrillos a medio construir, y afuera estaba el Machaca7 abriendo el portón mientras nos hacía señas para que entráramos, abrió el portón y entramos. El Kundero aparcó el coche donde pudo entre varios otros que había en el jardín de la casa de la Gitana.

Gominolo se estaba bajando cuando me dijo “Hey, tío acompáñame, ya verás”, finalmente me dejé guiar por la intuición y me fui con él. Entramos en un salón donde había varias personas dando vueltas mientras esperaban el turno para ser atendidos. Al final del salón estaba la gitana repartiendo bolsitas que sacaba de dos grandes cajas, en una había heroína y en la otra cocaína, Gominolo tenía una pequeña comezón en las manos, estaba ansioso. Al lado de la Gitana había una pequeña mesa en donde dos gitanos jóvenes y fuertes recibían el dinero. Cuando finalmente le tocó el turno a Gominolo éste fue a por la droga, en ese momento me quedé solo y de pronto se acercó una persona que tenía el rostro desfigurado y apuntándome con una jeringuilla en la mano me pedía, o mejor dicho me exigía dinero, yo absorto y con miedo a que me pinchase con aquella jeringuilla ensangrentada le di rápidamente un euro, Gominolo apareció en ese mismo instante, y me dijo; “qué haces, no andes regalando tu dinero, ya está vamos”

Gominolo había comprado cuatro micras, dos de heroína, y dos de cocaína, nos fuimos al sitio donde se consume la droga cerca del poblado. Gominolo sacó la jeringuilla y comenzó a arremangarse el brazo “Ya te lo digo, sinceramente esta cocaína para la vena es una puta mierda, ya te lo digo yo, no vale para nada, te juro que estoy hasta por ni ponérmela, lo voy a intentar, pero de verdad que estoy que no me la pongo”. Gominolo decía esto pero hacía todo lo contrario, ya que se estaba pinchando el brazo en busca de la vena que no encontraba y cada vez estaba más ansioso. Finalmente consiguió insertar correctamente la aguja y se inyectó rápidamente la sustancia, cocaína disuelta en agua. Finalmente Gominolo participaría en el proyecto, quería aparecer inyectándose frente a la cámara, para que la gente viera la realidad que tenía que vivir diariamente.

A Juan Ponce lo conocí en una reunión del programa de narcóticos anónimos. El contexto de nuestro primer encuentro fue muy peculiar. Para ir a las reuniones de narcóticos anónimos tienes que estar, o haber estado enganchado a alguna sustancia psicoactiva. Yo consumo sustancias psicoactivas, mido su uso y me gusta el placer que me entregan, y por esta misma razón modero el uso. Esta moderación se basa en la distancia que mantengo en cuanto al abuso que hago de éstas.

Pero claro, quizás en la perspectiva de un discurso puritano, o simplemente epidemiológico, yo seguro estaría considerado un adicto. Entonces pensé, porqué no ir a una de estas reuniones, y finalmente me decidí y fui. Al entrar en la habitación en donde realizan la terapia nos sentamos en silencio alrededor de una mesa redonda. Comencé a observar los distintos rostros de las personas que estaban presentes, eran rostros cansados, tristes, y aunque eran de distintos contextos sociales, de variadas edades y tendencias, tenían algo en común, una estropeada identidad que se fundaba en la dependencia a las drogas, ansiedad, angustia, dolor, depresión, etc. De pronto un Señor con semblante de jefe dio una orden con su mano para comenzar a hablar de uno en uno. La persona señalada, un adulto de unos 38 años, comenzó diciendo en voz alta, “Soy adicto y necesito ayuda, por eso vengo a todas las terapias de narcóticos anónimos”, después narró sórdidas historias sobre el consumo de ciertas drogas, cocaína fumada principalmente, y los efectos que provocaban; sensaciones de ansiedad extrema, violencia, soledad y locura. Esta persona a la que estaba escuchando se llamaba Juan.

Sucesivamente todas las personas contaron sus distintas historias, hasta que finalmente el hombre con semblante de jefe me señaló a mí. Dije que era un adicto y que necesitaba ayuda, era cierto ya que la verdad soy de alguna u otra manera una persona propensa a las adicciones, ¿quién no lo es? Después de la charla y unas cuantas lágrimas de dolor, todos se levantaron al unísono recitando poemas de narcóticos anónimos, todos se abrazaron y gritando consignas en contra de la droga, considerada en ese contexto el diablo, se daban voces de aliento, para tener las fuerzas suficientes de no consumir durante la semana, hasta volver a reunirse en la mesa redonda. Al salir del lugar me dieron un libro que era una guía de introducción a narcóticos anónimos, de pronto alguien me dijo Andrés? Me di vuelta, era Juan. Fuimos a tomar un café y conversamos sobre la vida, las drogas y el arte. Juan era un gran artista, pintaba, hacía esculturas y música. Había estudiado con prestigiosos maestros de escultura y pintura. Finalmente Juan terminaría participando en el proyecto.

A Gonzalo lo conocí en un bar de Santiago de Chile, fue antes de irme a Europa la primera vez en el año 2005. Fue en una noche que salí de fiesta en Santiago. Estaba en la zona de Bellavista en un local en donde tocan Jazz. Fui a pedir algo para beber a la barra y de pronto sentí que alguien me tocaba el hombro, me di vuelta y observé a una chica que estaba de la mano con un chico, eran Paola y Gonzalo. Gonzalo había llegado hace unas semanas desde Madrid con su novia Paola y querían comprar algo de marihuana. Gonzalo dijo, lo único que hemos probado es la cocaína y esta buenísima pero necesitamos algo de marihuana para bajarla ¿sabes?, Claro, les dije yo. En ese momento yo tenía marihuana y como eran simpáticos les ofrecí. Para ser más discretos fuimos al baño con Gonzalo y ahí le di unos cuantos cogollos de Marihuana, tenía cocaína y me ofreció, yo le dije que no quería. Luego estuvimos conversando los tres un rato sobre Europa y Latinoamérica.

Yo les conté sobre mis intenciones de ir a Madrid a realizar un vídeo sobre adictos terminales. Gonzalo se rió de mí y me dijo que eso sería realmente muy difícil de realizar. Al despedirnos esa noche, intercambiamos números de teléfono, y luego nos volvimos a ver por una segunda vez en la casa de mi padre en Santiago, antes de que ellos partieran de vuelta a Madrid. Ese día Gonzalo llevó su cuaderno de poemas y hasta leyó algunos. También me confesó que él había tenido problemas con la heroína y que quizás podría presentarme a algunas personas cuando yo fuera a Madrid. Esas personas, amigos de Gonzalo podrían ayudarme a realizar el proyecto.

Estábamos en la terraza de mi casa después de haber comido y haber fumado unos porros y Gonzalo comenzó a leer sus poemas. Ahí me di cuenta de la importancia que tenía el testimonio de Gonzalo para la realización del vídeo etnográfico. Sus poemas hablaban sobre la lucha de los inocentes caídos en el desencanto, buscando refugio en sustancias psicoactivas, para poder sobrellevar la desdicha de la nada, o por simple búsqueda, o experimentación.

Cuando Gonzalo y Paola volvieron a España, mantuvimos una amistad por Internet. Finalmente yo me fui a Madrid y Gonzalo me recibió, era al único madrileño que conocía. Me llevó de tapas y me dio a probar el hachís, yo nunca lo había probado y al consumirlo por primera vez esa noche me dio una pálida que aún recuerdo. Nos juntamos varias veces y salimos por varios lugares, pero Gonzalo siempre evitaba el tema de las drogas. Se encontraba en un proceso de desamor que lo tenía bastante amargado, Paola lo había dejado.

Un día que salimos a dar una vuelta en su auto, Gonzalo de pronto aparcó y sacó de debajo del asiento un trozo de papel plata. Me preguntó, Ey que, ¿has probado ya el caballo en Madrid?, yo le respondí que no. Me dijo Bien tío, esto es una mierda, es un refugio. Yo le hablé sobre el proyecto que le había contado en Chile y él se mostró reacio haciéndose el desentendido, no quería participar de algo que pudiera exponer su imagen de drogadicto públicamente. Finalmente un día me llamo y me dijo que quería participar del proyecto.

Cuando llegué a Madrid me quedé unos días en un hostal ubicado en el centro de la ciudad, en plena calle Huertas. Fuera del hostal había un paseo peatonal donde siempre se colocaba una persona de rodillas en el suelo y con una mano estirada hacia la gente, pedía dinero. El primer día no me llamó tanto la atención, aunque había estado casi seis horas pidiendo en la misma posición, después de una semana de verlo repetir este comportamiento, comprendí su arte y empecé a darle algo de dinero.

Un día le di una cerveza, y agradeciendo mi gentileza, llegó a romper su rutina, se salió de su posición y tomó tranquilamente la cerveza conversando conmigo sobre los pesares por los que había pasado en la vida. Había consumido cocaína y heroína muchos años de su vida, y se había librado de la muerte en la generación que le tocó vivir, la de los ochenta, ahora se encontraba en proceso de rehabilitación tomando la metadona diariamente. De vez en cuando me pasaba por su puesto de trabajo, le invitaba una cerveza y conversábamos sobre la vida. Así nos fuimos conociendo. Finalmente Francisco participaría en el proyecto.

A Jesús lo conocí por medio de mi compañera de piso y amiga Marina, ella había trabajado en el programa de rehabilitación de “Proyecto Hombre” años atrás, y ahí se hizo amiga de varias personas, una de esas personas era Jesús. Este acostumbraba a visitar a Marina a menudo, y fue ahí cuando empecé a conocerlo. Jesús siempre hablaba de su vida, en los años ochenta se infectó de sida por inyectarse con una jeringuilla usada. Desde esa época hasta la actualidad se encuentra luchando por salir del oscuro mundo de la heroína. El fue uno de los primeros personajes que se ofreció para participar en el proyecto.

Paco era un amigo de Gominolo y lo conocí un día por casualidad, estaba caminando por Malasaña y de pronto apareció la perra de Gominolo de entre las calles, levanté la cabeza y vi a Gominolo, me dijo …Estamos en el auto de un colega vente…, me fui con él y entramos en el auto de su colega. Dentro del auto estaba el amigo de Gominolo, que tenía en la mano una pipa para fumar base de cocaína, y me dijo …Hola soy Paco, alias el Golfo…. Conversamos durante un buen rato mientras Gominolo se drogaba incesantemente. Me contó que era Kundero y que le encantaban las drogas, me decía que sin ellas no podría vivir, se moriría de pena, …Soy poli toxicómano y yo sin drogas no sé vivir, me gustan, me he acostumbrado a vivir con ellas… .

Poseído por un extraño ritual de consumo, Paco comenzaba a cantar canciones que hablaban sobre anécdotas de consumidores subversivos que buscan la grandeza por medio de la destrucción del cuerpo y la liberación del alma a través del uso de las drogas. Paco dice: Qué feliz que soy cuando hay drogas, se ve todo distinto, luego canta; Cuantas chutas llevas colgadas de tus venas, cuánto tiempo hace que comiste un Renault, bebe mucho y emborráchate, y acaba con tu vida de una puta vez. Finalmente esa noche, al despedirme me dio su número de teléfono y nos volvimos a ver varias veces más. Cuando le comenté sobre el proyecto que quería realizar, él se mostró muy interesado y finalmente quiso participar. Cuando lo empecé a acompañar en el recorrido de las Kundas me fui acostumbrando a las imágenes del poblado.
Un día me dice, Bueno y ¿cuándo vas a traer la cámara?. Paco finalmente participaría del proyecto.

A Arturo lo conocí en la glorieta de embajadores. Ese era el lugar donde la gente iba a buscar Kunderos, o sea taxistas de la droga. Gonzalo se pagaba su vicio haciendo Kundas, muchas veces pasaba horas esperando que llegaran usuarios de la droga para llevarlos al poblado gitano. Muchas veces lo acompañé en ese recorrido, y fue en una de esas ocasiones cuando conocí a Arturo. Estábamos con Gonzalo esperando en la boca del metro de Embajadores, y de pronto se acercó un hombre a hablarnos, ¿Buscas gente? Te traigo a dos personas inmediatamente y me llevas gratis. Gonzalo se quedó pensando un momento y finalmente le dijo a Arturo que fuera buscar a esas dos personas de las que hablaba. En dos minutos llegó Arturo con otras dos personas.

Desde ese momento Arturo se convirtió en un captador de clientes para Gonzalo y trabajó varias semanas con él. Arturo era un hombre muy activo y aunque en el tiempo que lo conocí, siempre estaba consumiendo heroína y cocaína, no se veía tan demacrado físicamente, la razón era porque venía saliendo de la cárcel y ahí según él se había desintoxicado durante dos años. Nos fuimos conociendo por puras casualidades, me lo encontraba siempre en el barrio de Lavapies. Un día me preguntó sí tenía algún móvil que me sobrara porque el suyo se lo habían robado, le dije que si, y que mañana a la misma hora se lo daría. Al otro día nos encontramos y se lo di. Me lo agradeció mucho y cuando le conté sobre las intenciones de mi proyecto, se mostró interesado y con ganas de ayudarme, Sólo te ayudaré a buscar gente que está enganchada, pero yo no quiero aparecer. Finalmente me pidió que le hiciera una entrevista. Arturo finalmente quería participar, y su testimonio era de gran importancia para mi proyecto.

A Lara la conocí por medio de Gonzalo, era su cuñada y muchas veces trabajaban juntos haciendo las Kundas, algunas veces las hacían con el auto de Gonzalo y otras veces con la camioneta del padre de Lara. Un día Gonzalo me llamó y me dijo que iría a pillar al poblado con Lara y que quería presentármela. Esa fue la primera vez que vi a Lara haciendo Kundas. En los siguientes viajes al poblado ella siempre estuvo presente. Tenía apenas 18 años y llevaba un año enganchada. Gonzalo ya le había contado sobre mis trabajos y también sobre el proyecto, y a Lara le apetecía dar su testimonio.

A Javier lo conocí por una coincidencia. Un día de invierno cualquiera, entré en un cajero a sacar algo de dinero y cuando estaba metiendo la tarjeta en la maquina, me di cuenta de que alguien estaba durmiendo en una esquina sobre unos cartones. La persona se percató de mi presencia y comenzó a moverse, cuando finalmente abrió los ojos, me pidió un cigarrillo. Mientras le daba el cigarrillo, la máquina expulsaba los billetes, él no dejaba de mirarme, cuando estaba guardando el dinero en la billetera, me dijo, ¿No tienes algo suelto? No, le dije. Me miró fijo a los ojos, yo no aparté la mirada. Si quieres te dejo 5 euros y algún día me los devuelves le dije, él me miró con asombro y me dijo, Devolvértelos, jejeje, no podré devolvértelos, déjalo. Se los di igualmente y el quedó muy agradecido. Me contó que la semana pasada unos chavales de 17 años habían quemado con bencina a un mendigo que dormía en un cajero de la Caixa.

Por esta razón justificaba la presencia de una especie de machete que guardaba entre sus colchas. Me contó que había sido 20 años de su vida alcohólico y que ahora llevaba un buen tiempo sin beber. Al despedirme me dijo, Yo estaré una temporada durmiendo aquí, cuando quieras conversar ya sabes. Y así fue, me pasé varias veces a visitarlo, le llevaba cigarrillos y charlábamos sobre los conflictos del mundo. Javier finalmente participaría en el proyecto.

9.4 Planteamiento de los intereses de mi investigación

Para capturar los momentos de otras personas con una cámara hay que tener un propósito claro que pueda ser bien transmitido, además este propósito tiene que tener la mayor complicidad posible con el contexto elegido. Es muy importante que las personas que participan en el proyecto sientan que los fines de la investigación están buscando respuestas para resolver problemas de los cuales ellos son parte constituyente.

Establecer un nexo emocional para desarrollar la confianza entre las personas que participan en este proyecto ha sido lo más importante, si existe esta complicidad y además sabes utilizar la intuición como investigador, en algún momento te topas con la persona adecuada. Lograr hacer entender a una persona de que el propósito de la investigación es trascendental y fundamental para mejorar las injusticias y desidias que sufren, es un buen punto de partida.

Cuando finalmente ya tenía un contacto cercano con las personas que consideraba importantes para realizar el proyecto, tuve que plantearles la idea. Aparte de explicarles la finalidad del proyecto, les di a cada uno, un par de vídeos documentales que había realizado anteriormente, “Escucha la voz de los que no pueden hablar” y “Click habana”7 para que vieran el estilo de los trabajos.

A la mayoría les gustó y se dieron cuenta de que el proyecto era viable. La gente finalmente estaba dispuesta a que yo sacara la cámara. Se sentían parte constitutiva del proyecto y cada uno aportó a su manera los testimonios sobre sus experiencias en torno al consumo de drogas realizando de forma natural sus comportamientos y reflexiones cotidianas frente a la cámara.

9.5 Realización del rodaje

Cuando tuve el consentimiento de los protagonistas de la película para empezar el rodaje, yo ya sabía lo que quería rodar, sin embargo esto no cambiaría el carácter exploratorio, ya que el comportamiento de cada persona cambiaba casualmente en relación a la calidad, cantidad y tipo de drogas que estuvieran consumiendo en las situaciones distintas de cada rodaje, y aunque yo ya sabía los tipos y las cantidades aproximadas que consumía cada uno, también conocía los estados cambiantes de ánimo que producían el uso prolongado de heroína y base de cocaína. El estado de ánimo de estas personas podía cambiar rotundamente en cualquier momento o situación, por lo tanto en el momento de realizar el rodaje tendría que atenerme a lo que ocurría específicamente en ese momento.

Aplicando este modelo fue como pude capturar momentos que ya había vivido previamente. Capturar este tipo de momentos, suponía desnudar el lado más oscuro de la identidad de estas personas, poniendo en evidencia los momentos más dolorosos que guardaban sus historias. Sin embargo la respuesta de estos ante la cámara fue más bien positiva, ya que participando sentían que eran personas importantes, estaban siendo escuchados, en este sentido el proceso les ayudó a subir la autoestima, y también a cuestionarse ciertos aspectos de sus vidas.

El rodaje fue fluido en general pero también muy agotador con algunos personajes. El desgaste fue por un lado, la dificultad para coordinar la producción, ya que los protagonistas simplemente no se ajustaban a los planes ni horarios acordados. En este sentido tuve que tomar dediciones tales como; la de improvisar más en el rodaje para no agobiar a los personajes con algunos de mis requerimientos, buscar momentos espontáneos de rodaje rompiendo la presión de haber quedado en una fecha y hora específica, estar constantemente llamando y hablando con ellos para encontrar el momento oportuno.

En este sentido la exploración fue el mejor mecanismo para hacer frente a todos mis intereses iniciales, en donde yo me suscribía más hacia el cine verdad, pero finalmente tuve que decidirme por realizar el trabajo de campo desde la corriente del cine directo, el cual me permitía tener mayor libertad en el rodaje.

El rodaje lo fui realizando esporádicamente con cada uno de los personajes, y lo di por finalizado cuando los propios personajes sentían que ya habían colaborado lo que ellos podían colaborar.

9.6 Visionado y montaje de la tesis

En esta etapa se procesa el material grabado para convertirlo en un texto audiovisual “representativo” de la situación etnográfica, y encontrar la forma de “representación”, evocación y reflexión más adecuada, para validar la práctica etnográfica.

Finalmente había rodado 20 horas. Ahora tenía que decidir qué era lo más importante de cada una de las historias. Esto lo hice guiándome por la importancia de cada uno de los discursos y comportamientos que más se acercaban a los objetivos de la investigación. Primero capturé las veinte horas de material al ordenador, luego tuve que visionarlo por mucho tiempo y minutar las partes principales de cada historia, lo que podríamos llamar, primer corte. Después de realizar este primer proceso tuve que decidir cómo iba a realizar el montaje.

Decidí finalmente que el montaje sería un collage de las historias que había rodado, una historia coral en donde todos los personajes participarían de manera interactiva. La idea es crear un diálogo entre las distintas problemáticas a las que estas personas estaban expuestas, para de esta manera, desarrollar una complicidad dentro de los distintos discursos, que pudieran reflejar la memoria de un grupo de personas en torno a la problemática sobre el consumo de drogas. Finalmente la película dura dos horas y cuarto y se compone de una serie de capítulos que pueden ser citados para distintos tipos de análisis.

10.- Análisis interpretación de los discursos

Juan estuvo dos años enganchado a la base de cocaína fumada, en la actualidad no consume nada, se encuentra en un proceso de rehabilitación hace un año y medio, y este programa sumado a la voluntad de Juan por dejar las drogas han dado sus resultados. Sus ganas por querer dejar el mundo de las drogas le ha ayudado a motivar su voluntad. En la actualidad Juan vive en casa de su madre y no trabaja, la madre le da el dinero para sus gastos.

La cuestión es encontrar la manera de motivar la voluntad para decir que no a las drogas, porque una vez que te seducen es muy difícil escapar de sus encantos ¿cuáles son los comportamientos que tenemos cuando finalmente nos vemos privados de las experiencias placenteras que el consumo de ciertas drogas nos ha provocado? Angustia, dolor y ansiedad, pero yo creo que al final de esta gran batalla se obtiene la libertad. No sé tío, para mí el consumo empezó como algo inspirador, algo social, y sin darme cuenta terminó siendo una pesadilla solitaria, el hachís se pega, recubre las dendritas, es un veneno que recubre las células, te frena, te apaga el alma, pero claro no consumir supone estar sujeto a los recuerdos de un placer diabólico, es un proceso de angustia, de dolor, el dolor del enfermo. La sociedad en este momento está jodida, entonces la gente recurre al alcohol y a las drogas. Lo peligroso es la alienación, alienarte con cualquier cosa, sectas, fútbol, budismo, religión, consumo, comercio, cultura, trabajo, pareja, matrimonio, familia, coches, alienarte, terminas convirtiéndote en un becerro. Las drogas lo que hacen es alienarte rápidamente. Hay que empezar por la necesidad de dejarlo, la voluntad y la creencia de que eso no te conviene y te hace daño, y por otros valores positivos que te motiven para tener una vida limpia, nueva. Prefiero el sexo, el cine, el amor, no depender. Lo que se gana al dejar las drogas, es la libertad, porque yo sin darme cuenta me había convertido en un esclavo.

La cosa es que yo pensaba que no estaba enganchado, pero claro consumía hachís todos los días, como si fuera un consumo habitual, entonces me ayudaba a pintar, a relacionarme, sobre todo me relajaba, yo siempre he sido un tío muy nervioso por dentro, entonces el hachís era una cosa que me relajaba, me daba una fantasía que era fenomenal, risas y relajación, eso era lo que yo obtenía al principio. De pronto esa relación amorosa comenzó a volverse una relación de amor y odio, luego empecé a probar otras drogas, todo empieza así, tonteando, coqueteando con las drogas, como si no tuviesen ningún peligro, no había información, la gente se metía de todo, era habitual a una edad, y yo mezclaba la creación artística con las drogas. Era una especie de sabotaje en donde yo ponía proyectos tan grandes como metas en mi vida que eran inalcanzables, y me iba dando las ostias por el camino, las drogas me servían como un refugio, porque en el fondo no quieres aceptar que eres un fracasado más, un mediocre del montón, igual eres bueno, igual tienes talento, pero no vas a llegar a salir en el periódico, o no van a hacer una película de ti, y te quieres morir por esto, qué sacrificio, morir por ello, locura, la droga la locura y el arte. Yo lo hacía por experimentar, lo que nunca hice fue inyectarme, por miedo a las agujas y también porque estaba esa historia que la heroína inyectada sí que mataba, y sí que hacía Junkies a la gente, yo decía, nunca voy a inyectarme por lo tanto nunca acabaré como un Junkie, gran error mio, porque la cocaína fumada es aun más adictiva y destructiva.

Si eres drogadicto todo el dinero es para la droga, mientras más dinero, más droga. Hay Junkies que se pinchan con 5 euros al día, y hay otros como yo que consumía 200 o 300 euros de droga al día, más dolor, más daño, la droga no mira si eres rico o pobre, hay adictos de todos los niveles económicos, en mi caso el dinero trajo a la droga.
La droga es un demonio con cara bonita, la droga ha destrozado mucha vida, y seguirá destrozando. La cultura de la droga es una cultura atractiva, la droga es un diablo, ese es el mensaje, primero la droga seduce, te encanta, te engancha y te crucifica!

Para mí es jodido tío, de vez en cuando necesito un porrito, un hachís, una cañita, algo relajante, una pastillita no sé, es jodido tener los altibajos estos, es la puta enfermedad que es así sabes, que te exige, te quema, te va pidiendo, ahora eres tú el que tiene que decir que no, se aprende a decir que no. Me gustaría sentir el olor del hachís, todavía estoy con el olor, me gusta el olor. Pero la cosa es evadirse, no te gusta tu verdad, te duele la realidad, te duele tu futuro, te duele tu destino, tu pasado, quieres perder el sentido, perderte, evadirte. Se me produjo un grado de esquizofrenia con el consumo de hachís, y yo deliraba, escuchaba voces, estuve ingresado el 2000, luego recuperación, luego ingreso, es que esto de la droga es así, si es que uno no se toma en serio que estás enganchado, caes, recaes te levantas pero no te recuperas, causas mucho dolor a tu familia, pero yo trataba de esconderlo todo, como un Junkie, era un Junkie oculto.

Ahora estoy mejor, ya llevo una año y medio limpio pero sigue siendo una lucha del día a día, porque lo he intentado mil veces de diversas maneras y nunca he tenido éxito, y ahora es una nueva oportunidad, yo lo veo como una nueva oportunidad y la tengo que aprovechar, todavía soy joven, estoy cascado pero tengo 38 y lo que me viene yo creo que es lo mejor, más luz en mi vida, no tanta oscuridad, más luz.8

Juan tiene una situación económica privilegiada, no gracias a su esfuerzo, sino a las herencias de su familia aristócrata, sin embargo lleva tres años en un proceso de rehabilitación para dejar las drogas y aún en la actualidad está pasando por estados depresivos importantes. El discurso de Juan está claramente ligado a reforzar la consciencia preventiva. Nos habla del peligro de las drogas, de su nocividad, de la cantidad de dinero que se gastaba para conseguir la droga, todo lo que ha perdido por ser un drogadicto. También nos habla de la efectividad que tiene la droga para llegar a los distintos estratos sociales, “la droga no mira si eres rico o pobre”.

Sin embargo esta diferencia sí que influye en las cantidades que consumen las distintas personas que participan en el vídeo etnográfico, el Junkie que consume 5 euros al día podría ser el caso de Gominolo, quien al consumir menos cantidad puede prolongar por más tiempo el consumo de determinada sustancia. Juan estuvo fumando cocaína durante dos años, en cambio Gominolo lo ha hecho durante doce años, pero claro, no en las mismas cantidades. Si Juan fumaba 200 euros de cocaína al día, era lo que Gominolo se fumaría en dos meses consumiendo todos los días.

Para personas como Jesús y Juan obtener el triunfo de la batalla frente al consumo, significaba realizar un gran esfuerzo, ya que este triunfo justamente se basa en la privación del objeto (Sustancia) que les ha producido los mayores estados de placer a lo largo de sus vidas, la fuerza para cambiar esos estados de felicidad, radica en que también han sido las mayores fuentes de dolor. La adicción se considera una enfermedad que se lleva consigo para toda la vida. Esto es lo que dice el discurso formal, y podemos ver que en el caso de Juan, Jesús y Javier, son ellos mismos los que se consideran y se auto identifican como enfermos.

El discurso formal ha cooptado la identidad de consumidores como Javier, Jesús y Juan haciendo que estos reformulen sus valores y rutinas, para volver a ser aceptados e integrados a la sociedad. Para Juan el hachís pasó de ser una sustancia inspiradora, la cual le servía para desinhibirse socialmente y encontrar motivación en la creación artística, y terminó siendo una pesadilla que finalmente lo había aislado socialmente. El hachís le había cubierto las células, en principio de felicidad, y más tarde de dolor. El programa de rehabilitación que estaba realizando requiere de mucho esfuerzo, está cambiando sus valores y rutinas más esenciales. La rehabilitación generaba en Juan una especie de castigo interno, ya que él ha asumido que es un enfermo crónico y ahora tendrá que combatir esta enfermedad toda la vida.

Gonzalo lleva 12 años enganchado a la mezcla de base de cocaína con heroína, en la actualidad sigue consumiendo esporádicamente y se está planteando dejarla definitivamente. A lo largo de su vida ha estado internado en varios centros de rehabilitación, sin embargo nunca ha podido dejarla. Su técnica de sobrevivencia es hacer Kundas con el auto del padre, esto le permite sacar dinero para comprar drogas. La comida y el hogar se lo dan sus padres.

El trapicheo de la heroína empezó en Manchester cuando los obreros, después de toda una semana de trabajo, esperaban el fin de semana para ir a la farmacia a comprar laudano, un derivado del opio. A gente de letras y de la corte les llamaban la atención este tipo de sustancias, y el obrero también quería probarlas. Ahora yo lo veo igual, somos una parte ínfima en la cadena de un gran sistema, que jamás comprenderá la verdadera naturaleza del obrero, la poseía del dolor y la abstinencia, la lucha por encontrar un espacio, algo de felicidad. Para mi el consumo de drogas significa en parte una manera de darme una pequeña paga espiritual, ante el desencanto que me provoca vivir en una sociedad que no comprende, que no escucha. En los poblados de drogas actuales de Madrid regentados por Gitanos puedes encontrar todo tipo de consumidores, desde el niño casual que se va de fiesta el fin de semana que va a por unas rallas, hasta el que va todos los días a por heroína para pinchársela o fumarla, o el padre de familia que se pega un homenaje cada mil años y aparece ahí, o sea de todo, luego están los Machacas que también son consumidores, que para pagarse sus dosis trabajan para la gitana, son como esclavos de la droga, limpian desde la mierda del perro que le ha cagado en la puerta a la gitana, captan clientes y prueban las drogas cuando llega el material, lo que sea. Las micras de cocaína y heroína las venden por 6 euros, se podría decir que esto es una dosis, y bueno a saber lo que le meten realmente ahí, se supone que es lo que te he dicho, pero la realidad es bastante más escabrosa y triste, desde mata ratas, pastillas, pegamentos y toda clase de mierda para guardarla. Si te lo fumas en plata corres un riesgo pero siempre es menor que enchufárselo por la vena directamente. Casi todas las familias que tenían buena situación económica cayeron en la heroína a finales de los ochenta, no había dispositivos de información al ciudadano, al consumidor, ni a los gays ni a todos estos colectivos. Los dispositivos actuales de rehabilitación son una mierda, mira, la heroína se creó para quitar a la gente de la morfina, y la metadona es el mismo cuento, es un invento del Estado para controlar a la peña, y saben de sobra que no funciona, pero llevan números y estadísticas, es eso realmente, quieren saber cuánta gente se pone, quién lo necesita a diario, y ahí está la gente fichada que se va a tener que presentar por cojones para buscar la dosis, en una forma de control del Estado, es un tentáculo del Estado, el dispositivo de la metadona porque se están cargando a la gente porque es sabido que los efectos secundarios de la metadona son peores a largo plazo que los de la heroína, jóvenes de 18 años, nóveles que por primera vez se enganchan, van directamente a un centro y les recomiendan inmediatamente que comiencen a tomar la metadona, lo sé por experiencia propia, ellos necesitan gente para los programas porque ahí lo que se mueve es mucho dinero pero no una solución real para el problema.

Para mí ya no es la luna de miel que podía ser en un principio, estoy bastante desencantado con todo esto, incluso llegando a un punto en el que es insatisfacción lo que consigo drogándome, ya no es satisfacción, ni placer, ni hedonismo, es frustración de verme en una recaída y otra, al final terminas transformándote en un esclavo de un estilo de vida, y llegado a ese punto me parece increíble que aún mantenga el punto de vista de regocijarse en el decadentismo del oscuro. Mi familia ya no me cree nada, siempre piensan que estoy robándoles, te ven mala cara, no confían en ti, hace tiempo que mi familia no confía en mí. Fui a los mejores colegios, no sé, es lo que yo busqué leyendo a Baudelaire y a X autores, yo pensaba “bueno me voy a drogar con un fin, representar a través de la poesía esos estados alterados de la consciencia para llegar a la comunión con el ying y el yang y con el universo”, yo creía en un millón de historias, los clásicos me los había leído todos y tenía mis propios planteamientos, no sé, desordené los sentidos para tratar de encontrar respuestas, las mismas respuestas que se han estado planteando mogollón de autores a lo largo de la humanidad. Pero al final todo lo que se hace tiene un precio, nada es gratuito, y mucho menos la búsqueda del placer, éste tiene una penitencia y vas a tener que pagar algo a cambio sabes, tanto placer recibas, tanto dolor y tormento multiplicado por mil, recibirás, nunca el precio va a ser inferior al placer, nunca, siempre va a ser superior, esto es una moraleja que te enseñan las drogas. Aunque indiscutiblemente la tolerancia siempre va a más, es un paralelismo si te das cuenta con toda el sistema capitalista en el que estamos viviendo, cada vez más consumo, más necesidades creadas por la publicidad y marketing, Realmente la droga es capitalismo duro y puro. Seguramente no hemos empezado a consumir de la misma forma el Gominolo y yo, sino de formas y por razones diametralmente opuestas que no tienen nada que ver, y claro unas a lo mejor son el barrio, el estar más integrado a su grupo de Punkis y lo mio es para encontrar mejores rimas, depurar más los poemas, la historia, la métrica, y es un punto de vista donde tienes una razón importante y loable, pero al fin y al cabo estás haciendo lo mismo que el otro. El fruto de destrozarte y suicidarte lentamente podríamos decir que es parte de la creación artística, por lo menos ha sido así para mí. Pero ya quiero parar definitivamente porque al final te hunde, te atrapa. Tenía un aparato de música y lo vendí, tenía un amplificador y los bafles de mi computador y también los vendí, muy mal, ya no me queda nada, sólo mi computador que no lo puedo vender porque mis padres se darían cuenta. Muy mal. Yo intento en darle un sentido a la vida, intento pensar que voy a obtener mi premio, aguantando el día a día sin consumir, aún sigue la esperanza ahí, el tener una familia, un trabajo bien, que gane bien, y yo qué sé, en el amor yo ya ni creo, es que es eso, estoy tan desencantado de mi vida, se ha roto todo en lo que creía, el arte, la música el amor, los ideales que he vivido, eran o bien fugaces y pasajeros, o simplemente no existían, entonces claro vas viendo cómo se van apagando tus luces y dices” Y a mí ¿qué me queda?”.

Gonzalo nos habla de la búsqueda del placer a través de las experiencias con el uso drogas, de su nocividad, del coste que tiene que pagar por cada momento de placer obtenido, de la traición que las drogas le han causado. El busca respuestas que no ha encontrado y en las que ya ha dejado de creer. También nos habla de la esperanza de lograr algún día ser una persona normal, tener un trabajo, una familia etc.

El siente que su vida no tiene ninguna importancia para la sociedad, se siente el obrero mudo de la sociedad contemporánea. Gonzalo se enganchó a la heroína cuando tenía 18 años, y desde ese momento hasta la actualidad se encuentra librando una batalla para dejar la mezcla de manera definitivamente. Gonzalo tiene una situación económica media-alta, y se paga el vicio de la mezcla, haciendo Kundas con el auto de su padre. A lo largo de los años ha asistido a numerosos centros de rehabilitación y terapias que no han logrado que deje de consumir definitivamente.

Actualmente se encuentra librando una lucha diaria para poder regular el consumo excesivo de ciertas drogas. Para Gonzalo la rutina del día a día consiste, al igual que para Paco y Gominolo, en conseguir el máximo de dinero posible para comprar drogas. El negocio de las Kundas es algo muy peligroso, ya que las multas y sanciones son muy duras al respecto, por esta razón Gonzalo tenía que buscar otras maneras de hacer dinero. Muchas veces tenía que robar a sus padres, o a los pocos amigos que le quedaban, y siempre le faltaba más dinero, yo mismo tuve que dejarle varias veces, cuando empezaba con síntomas de abstinencia. Esta situación no sólo me pasó con Gonzalo, también con Gominolo, Paco y Francisco. Escotado dice del heroinómano; “Se ha notado que la característica más notable del nuevo tipo de adicto, es su gusto por la publicidad. El investigador que de antemano piensa que le va a resultar difícil encontrar usuarios se ve inmediatamente abrumado por la exhibición que estos hacen de sus heridas espirituales, como si fueran mendigos del medioevo, dispuestos siempre a comentar sus asuntos más íntimos de una forma exhaustiva. Está claro que carece de sentido ser heroinómano y no aparentarlo. Desde luego que querría llevar una vida decente. Todos nosotros querríamos. Pero ¿no lo ves? Soy un drogata, estoy enganchado, no puedo escapar. No puedo lavarme ni ganarme la vida, y levantarme y hacerme el desayuno y pagar los impuestos. Necesito mis inyecciones” (1998:354).

Lara lleva un año consumiendo y actualmente se está planteando ir a un centro de rehabilitación. Para conseguir el dinero para comprar drogas ha vendido todas sus cosas de valor, también hace Kundas de vez en cuando con el auto de su padre.

Yo llevo enganchada a la mezcla sólo un año, empecé por estas fechas el año pasado, y nada. Empecé así un poco a lo tonta porque yo siempre he querido probarlo todo y lo tenía a mano y no sé, es que tío la peña fuma por algo. Al principio te coloca pero luego ya es por necesidad, sólo fumas para estar bien no para colocarte, vas aumentando progresivamente la tolerancia y luego tienes que ir aumentando la dosis, con lo cual acabas con un enganchón que no hay bolsillo que lo pueda pagar, es que es eso, si vas buscando el subidón es la ruina. Al principio he vendido todas las cadenitas que te regalan los tíos para el bautizo y tal, de todo eso ya no me queda nada.

Lara tiene 18 años y lleva un año enganchada a la mezcla fumada. Aparte toma drogas de síntesis, de alcohol y hachís. Ella conoció estas drogas por medio de Javier, el hermano de Gonzalo que también es adicto a la mezcla hace diez años. En sólo un año ha tenido que vender todas sus pertenencias de valor, y sacar el automóvil de su padre para hacer Kundas, esta era la única manera que tenía para pagarse el vicio. En la actualidad Lara está realizando una terapia de desintoxicación en un centro. El no poseer una solvencia económica terminó delatando a Lara en su hogar y esto ha dado inicio a un proceso de rehabilitación formal.

Jesús estuvo 20 años enganchado a la heroína, durante este periodo contrajo el sida por ocupar una jeringuilla usada, actualmente lleva dos años sin consumir nada. Jesús es de un barrio humilde Madrid (Villa de Vallecas), vive con su madre, y el estado le da una ayuda económica por tener Sida. Jesús siente que por fin se ha liberado del yugo de la droga y ha comenzado a rehacer su vida.

Mis comienzos más o menos fueron a raíz un poco de la vida que yo estuve llevando, una vida un poco callejera y marginal. La raíz de mi problema fue prácticamente cuando yo empecé a tontear con el hachís, y luego como llevaba tanto tiempo con el hachís, pues ya no sentía ninguna aliciente, ninguna sensación de lo que me daba a mí el hachís, después ya necesitaba otra estimulación un poco más fuerte, yo veía a la gente que estaba a mi alrededor y empecé a probar la heroína para ver qué sensaciones me daba, y fue poco a poco como empecé a caer y empecé a meterme en el pozo. Y la verdad que desde entonces hasta ahora han sido ya veinte años. Empecé a meterme más a fondo y luego la heroína era la que me dominaba a mí, y ese es el error que comete mucha gente joven, que dicen que ellos la dominan, que ellos la controlan hasta el momento que dice la droga que el control la tiene ella, no ellos.

Rechazado me he sentido durante los veinte años que he estado en el mundo de la heroína, rechazado porque nos tenían como marginados, nos tenían como delincuentes, nos ponían la etiqueta antes de conocernos realmente, te veían salir del poblado y la gente te miraba con mala cara, se apartaban de ti, y la verdad que eso causa mucho dolor.

Empecé fumando, luego ya seguí pinchándome, finalmente tuve una sobredosis que me dejó en estado de coma durante quince días, estuve en las puertas de la muerte y eso fue una cosa bastante dura no para mí sino para los familiares que estuvieron viviendo esa situación. Yo ya lo que quería era paz, tranquilidad, algo que me alejara de todo ese mundo que estaba viviendo y en ese momento me daba lo mismo una cosa que otra. Ahora llevo tres años limpio, ha sido difícil pero lo he conseguido, estoy haciendo cosas que yo creía que jamás en la vida yo iba a poder hacer, tener delante una impresora, hacer trabajos que yo jamás en la vida creía que iba a poder realizar, me tiro las horas muertas en casa sacando fotografías con la impresora y el ordenador, y la verdad que eso me llena ya que me hace sentirme un poco útil, cosa que no había sentido anteriormente en el mundo en el que estaba. Ahora te puedo decir que es como si hubiera vuelto a nacer, me encuentro libre, con ganas de volar, con ganas de ver el mundo como es el mundo en realidad, no el mundo en el que nosotros nos enmarcábamos, sino como es el mundo en realidad, ver a una persona irse a su trabajo, ver a la gente con sus prisas, ver a la gente con su nerviosismo, su plan de trabajo todos los días, ahora prácticamente estoy viendo la vida como realmente se tiene que ver, con sus calles sus coches, realmente quiero decirles que dejéis de tonterías y que merece la pena. Pues mira algo que me guste hacer ahora, prácticamente vivir la vida, vivir la vida, con eso no te digo más, vivir la vida dentro de mis posibilidades, y mis cualidades y eso, no te digo más.

Jesús había vivido los inicios de su adicción en los años ochenta. Esta generación está considerada como la generación de la droga, y muchas personas murieron en el camino.

En el caso de Jesús, sólo se había contagiado de Sida y aún sigue luchando por mantenerse fuera de la adicción a la heroína. Jesús es de una clase social media baja y su consumo en esa época era sustentado por distintos trapicheos, hurtos y otras actividades. Sin embargo puede que la precariedad económica de Jesús haya sido la que lo salvó de la muerte. También nos habla de la importancia que tiene el hachís como droga de paso a otras drogas más fuertes, y de cómo la juventud se ve seducida por el consumo de sustancias que supuestamente se pueden controlar, pero que al final terminan por esclavizar la voluntad de los usuarios que abuzan de ellas. También nos habla de la discriminación que tuvo que vivir durante sus veinte años de heroinómano, la gente lo miraba mal, se apartaban de él, no le daban trabajo etc. En la actualidad Jesús se encuentra rehabilitado, y no piensa volver a consumir.

Javier ha sido alcohólico durante 25 años y lleva un año y medio sin beber, pero aún no puede reinsertarse a la sociedad. Su técnica de sobrevivencia es pedir dinero afuera de una Iglesia, con el dinero que obtiene compra tabaco y cervezas, actualmente vive en el cajero automático de un banco de la caixa.

Yo me volví alcohólico de la noche a la mañana, empecé tomándome un corajillo por las mañanas para desayunar, y cuando dejé de beber, el último día me tomé más de treinta y cinco wiskies con coca-cola, y aún estando borracho seguía bebiendo, toda mi familia tiene la vida resuelta menos yo. Voy todos los días a una reunión de narcóticos anónimos, y gracias a eso he dejado de beber, llevo un año y medio ya, y sino fuera porque voy todos los días a esa reunión, no dejaría en la vida de beber, porque a mí el beber me gusta, no estoy obsesionado hoy por hoy con beber, pero me sigue gustando. Pero mira dicen que hay que arrepentirse antes de empezar, porque después ya no sirve, pero qué le vamos a hacer, la vida es un tango y hay que saber bailarlo. Para salir de la calle necesito encontrar un trabajo, pero como estuve en la cárcel y fui 20 años alcohólico, pues no me lo dan. Si no encuentro el trabajo, a ver cómo salgo de la calle, como no me encuentre un décimo de lotería premiado por la calle. No hay otra solución que encontrar un trabajo y volver a ser una persona como otra cualquiera. Trabajar, montar una familia y salir adelante, porque ahora tengo 50 años, como tarde mucho, ni monto familia ni salgo de la calle, y no podría hacer nada, y en cambio con un trabajo podría hacer muchísimo. Hombre yo creo que lo voy a lograr, y como hay un refrán que dice “querer es poder”, yo creo que lo voy a lograr, hoy por hoy sí, hace 5 años no lo sé pero hoy por hoy sí.

El discurso de Javier nos habla de una persona que ha terminado automarginándose por sentirse culpable frente a la sociedad. Nos habla de la forma en que se busca la vida y de porqué aún, llevando ya un año y medio sin beber, no quiere dejar la calle.

Para Javier todavía es muy difícil integrarse a la sociedad, se siente marginado por su familia y la sociedad. Al sentirse marginado por su entorno Javier se ha automarginado ante un mundo exterior que pone en duda sus capacidades. En este sentido podríamos decir que la adicción al alcohol que tuvo Javier ha provoco la pérdida de su hogar, su familia y las posibilidades de integrarse de manera formal a la sociedad, o sea pagar un alquiler, tener un trabajo, etc. En la actualidad Javier sigue viviendo en distintos cajeros automáticos de la ciudad de Madrid, pidiendo dinero siempre en la misma Iglesia.

Arturo ha estado enganchado a la heroína 10 años, dejó de consumirla durante un largo tiempo mientras estuvo en la cárcel, pero ahora que está libre, ha recaído. Su técnica de sobrevivencia es captar clientes para los Kunderos y realizar distintos tipos de robos, esto le genera el dinero suficiente para pagarse la droga y arrendar una pequeña habitación en el centro de la ciudad.

Yo me enganché con 14 años, me crié en poblados gitanos, he sido atracador, he estado preso gran parte de mi vida y ahora me gano la vida captando clientes para los Kunderos, así conocí a Gonzalo, yo conozco a todos los junkies de Madrid. La Kunda está muy complicada porque se ha hecho mal desde un principio, se ha hecho en un barrio de vecinos, entonces los vecinos se quejan porque las Kundas son todo el día, o sea es un trabajo que son 24 horas diarias, no es como un trabajo normal. Entonces todo el mundo que tiene un coche, y que quiere ponerse heroína o cocaína gratis, lo único que tiene que hacer es conseguir gasolina, llevar todos sus papeles en regla, tanto el seguro como el permiso de circulación, pasada la Itv, el carnet de conducir completamente en regla, teniendo todo en regla está todo bien. Luego ¿cómo se hace la Kunda?, pues muy fácil, aparcas bien el coche cerca de la glorieta de embajadores, y empieza a venir gente, la gente pregunta ¿hay coche?, yo les digo claro, me dicen, ¿cuánto nos vas a cobrar? La Kunda se cobra entre 5 euros y 6 euros por persona, te llevan al poblado y te traen, con una parada de entre 15 minutos y media hora, para que puedan fumar esnifar o pincharte, luego te vuelven a dejar en el mismo punto o te pueden llevar hasta tu casa, cobrándote entre 10 y 20 euros más, dependiendo de dónde vivas. Las Kundas están muy mal para los vecinos, porque no quieren que en el barrio haya tanta droga y junkies.

Los síntomas que tiene la heroína son; pues que te da un calor por el cuerpo impresionante, te causa unos picores que gustan, te gustan tanto que no lo olvidas, se te quedan en los receptores opeacios que tenemos en el cerebro. En el lóbulo temporal izquierdo hay tres receptores opeacios, una vez que tú tomas heroína, la primera vez se abre un poco, la segunda vez se abre más, y cuando ya llevas un mes consumiendo eso se ha abierto del todo, a los diez días tú estás enganchado, entre siete y diez días estás completamente enganchado a la heroína, aunque tú consumas una micra al día, el cuerpo se acostumbra a esa micra y en cuanto te falte esa micra, empiezas con vómitos, mareos, un malestar general, diarreas, un cansancio tremendo, te haces de cuerpo encima, bueno una pasada, lo que comúnmente se entiende como “mono”.

Yo cuando me ví enganchado la primera vez, me puse a robar como un loco, qué robaba, pues como era un niño, me metía en una panadería y hacía a lo mejor un descuido y me llevaba una caja de coca-cola, me llevaba una caja llena de panes y los vendía, hasta que de ahí pase a conocer atracadores de verdad y a los dieciséis años me hice mi primer banco. He pasado gran parte de mi vida en prisión, entrando y saliendo, pero ahora que estoy afuera me gustaría dar el último gran golpe sabes, sacar algo de dinero para pirarme de aquí de una vez. Con dinero al extranjero, a vivir a algún país en el que no haya droga, hay países en los que no hay droga, en el Caribe por ejemplo, ahí no hay heroína, no es lo mismo fumarse una base de coca que no te engancha a fumarte un chino de caballo que te engancha, me iré a Costa Rica a Santo Domingo o por ahí, me compro una casa por ahí y me pongo un negocio de hostelería que es de lo que más entiendo, y a vivir, que la vida son dos días, joder”.

El relato de Arturo nos habla de sus inicios en el mundo de las drogas, del porqué la heroína produce adicción de una manera tan rápida y fulminante. Nos habla del peligro de las drogas, de sus efectos, de las técnicas de sobrevivencia que emplea para poder pagar su vicio.

El momento en el que Arturo probó la heroína su vida cambió radicalmente, tuvo que robar para pagar su nueva adicción. Al poco tiempo se convirtió en un atracador profesional, obteniendo sendas sumas de dinero, con las cuales podía comprar mayores cantidades de droga. Por el hecho de tener dinero, estuvo varias veces al borde de la muerte. Arturo, al igual que Jesús, habían sobrevivido a la década de los ochenta, en el caso de Arturo, debido a que había pasado gran parte de su vida en la cárcel, y aunque ahí también se consumía mucha heroína, Arturo prefirió desengancharse, pero claro ahora que estaba libre, se sentía nuevamente privado de su libertad, preso nuevamente, pero ahora del yugo de la heroína. Actualmente Arturo está viviendo con su madre y está controlando su consumo, sin embargo sigue consumiendo esporádicamente.

Gominolo lleva 15 años consumiendo heroína, base de cocaína, alcohol y hachís, su técnica de sobrevivencia es realizar un espectáculo de contorsionismo en el metro, esto le permite poder pagar su vicio y la comida. En la actualidad está viviendo con su madre, y ha conseguido un puesto de trabajo en la construcción, Gominolo quiere dejar definitivamente las drogas y ha recurrido a su familia para intentarlo nuevamente.

El poblado donde vamos a comprar la droga es la ciudad sin ley. Ahí la droga está muy rica, pero es una ruina aviso, cada uno que haga lo que quiera, pero no juzguéis a la gente por lo que se droga, sino por lo que es. No me dan trabajo por la pinta, por la cresta, por los aretes, y no te estoy hablando de un trabajo de cara al público, es simplemente por todo, por la forma de vida que saben que tenemos. Nosotros nos buscamos la vida de la manera más honrada que nadie puede tener, porque nos ganamos la vida tocando flauta en los vagones del metro, y yo que sé, no estamos engañando a nadie y además la gente sabe como reconocer nuestro trabajo que hacemos, y la verdad es que nos echan dinero. No me puedo quejar, no nos ven pinta de junkies, bueno joder, a veces la gente sí se piensa que uno va bebiendo, pero a nosotros nos da igual, la plata sí que es para comprar porros, pero también es para comer y para vivir un poco hombre, nosotros no le hacemos mal a nadie. Joder nosotros hacemos lo que hace cualquier persona en el mundo. Cuando tú estás enganchado tío, y vas y te apuntas donde la tomo yo y solamente por apuntarte y decir que eres junkie empiezas a tomar la metadona el mismo día, luego según lo vas llevando te van dando botes para toda la semana, pero eso ya depende de cada uno, pero yo la he dejado dos veces ya, de golpe, ya no lo llevo mal sabes, no estoy poniéndome tanto, hay épocas en las que estás muy enganchado y hay otras en las que se está guay tío. El poblado es como el tercer mundo de aquí, tu ya has visto el poblado, toda la gente poniéndose, es la ciudad sin ley!, aquí no hay ley para nadie, te roban y ves que pasan los policías para allá y para acá, es otro mundo aparte, estar metido en este mundo es muy jodido. Yo tengo las venas tan hechas polvos, tan machacadas ya. No me mola tampoco pincharme mucho porque luego me busco la vida y se notan los pinchazos, se notan los brazos todos machacados. Esto es una mierda, y más tronco cuando ves que no sacas ningún beneficio, al principio lo disfrutaba muchísimo, me pillaba unos mocos que te cagas, pero ahora es una necesidad y depender de algo no mola, pero es que luego dependes de la metadona, de la heroína, es que al final dependes de todo, dependes de un mogollón de cosas, te metes en una cosa luego te metes en otra y al final dependes de todo. La felicidad¡¡que qué es para mí la felicidad? Yo procuro pasarlo bien en el día a día, yo qué sé, es que tampoco busco nada en especial. La felicidad es que me dejen vivir tranquilo y yo dejar vivir en paz a los demás. Si yo no estuviera aquí no estaría feliz. Eso sería la felicidad, que nos dejaran vivir en paz y nosotros tratar de dejar vivir en paz, eso sería para nosotros la felicidad, que nos dejaran vivir en paz. Nosotros no nos metemos con nadie, hacemos nuestra vida y ya, que no nos discriminen.

Gominolo se siente discriminado por tener un estilo de vida diferente. Para buscarse la vida hace un espectáculo de contorsionismo en los vagones del metro. Su técnica de sobrevivencia consistía en vivir el día a día. Lo acompañé varias veces en el trayecto del metro donde realizaba su espectáculo de contorsionismo. Su costumbre era hacer 8 vagones, descansando entre uno y otro. El espectáculo consistía en una serie de posiciones de contorsionismo, con la dificultad añadida de tener que realizarlas con el vagón en movimiento. Cuando finalmente obtenía el dinero suficiente para pagar una Kunda, se iba al poblado.
En ese momento Gominolo estaba pasando por una temporada de un consumo excesivo, y llevaba tres meses en el programa de metadona, pero además seguía consumiendo cocaína, heroína, hachís y anfetaminas.

Gominolo era poli toxicómano y para él, asumir la adicción ya era parte de su vida cotidiana. Para él la felicidad se basaba en que no lo discriminaran, o sea que no lo estigmatizarán por el hecho de consumir drogas. En la actualidad Gominolo ha dejado la casa ocupa y está viviendo con su madre, ha conseguido un trabajo en la construcción y quiere dejar de consumir definitivamente, sin embargo sigue consumiendo esporádicamente. “Prefiero estar aquí tranquilo currando aunque sea una vida monótona, pero ya me cansaré, cuando me canse ya veré. Trabajar es otra forma de vida, pero te vas acostumbrando, a mí me cuesta, porque no ha sido cambiar por levantarme todos los días a las 8 de la mañana y venir a estar aquí 12 horas, ha sido cambiar de estilo de vida, joder yo me veo agobiado, salgo de aquí a las ocho y media de la noche y no sé que hacer, y el día que tienes libres estás haciendo movidas, o sea que no estás ni parado porque estás haciendo cosas. Y aquí en este trabajo las cosas que he aprendido es porque yo he estado interesado en saberlo.

Paco lleva 9 años enganchado a la heroína, base de cocaína, hachís y alcohol. Su técnica de sobrevivencia son las Kundas, con este trabajo puede pagarse el vicio y la comida. En la actualidad aún vive en distintas casas ocupadas y sigue haciendo Kundas, se droga diariamente y en este momento no se plantea dejar de consumir.

La movida más ruín que hay, aprovechas hasta la última gota, la heroína es una ruina, y la cocaína también. Al principio te pone muy pedo pero después es caer y caer, un consejo esto no lo probéis, a ti y a los que veáis el vídeo, es un pozo sin fondo, lo pierdes todo, pierdes a tu familia, a tu hija, lo pierdes todo, a tus colegas, es una puta ruina, pero la curiosidad mató al gato.

Lo que yo digo que en vez de tomar la metadona es mejor tomar heroína, aunque yo estoy enganchado a la metadona, los tranquimaxines, a la heroína y a la cocaína, y me gustan todas las drogas, y admito que yo sin drogas no sé divertirme, o sea si yo estuviera desenganchado de la heroína y la cocaína, no sabría que hacer, no valgo para nada, yo no puedo divertirme sin drogas lo reconozco, y tampoco me avergüenzo sabes, me gusta la droga, y al que no le guste que se joda. Ahora me voy a poner un Speedbull, que es caballo con cocaína por la vena, está de puta madre porque te pega todo el flash de la coca pero según te va bajando el efecto de la coca la heroína comienza a subir y te relaja el ansia de más cocaína. Lo malo de chutarse es que tarde o temprano no te quedan venas, te tienes que chutar en la ingle, en el cuello, hay gente que se ha chutado en la polla, las pibas que se chutan en las tetas, en el estómago, la yugular, cualquier sitio sabes, es la desesperación, igual que coger una jeringuilla usada, nadie dice que la coge hasta que está de mono y se ve que se le va a coagular y chungo sabes. En esta vida no hay futuro ni para mí ni para ti, ni hay amigos ni nada, es todo conveniencia. Yo soy sincero, yo si tuviera droga todos los días yo no me quitaría, o sea no me desengancharía, porque me gusta y me he acostumbrado a vivir con ella, y el problema es el dinero, si yo tuviera dinero para drogarme todos los días, estaría todo el día drogándome sin parar, pero es eso, el puto dinero, tienes que robar, trapichear, de todo sabes porque llega un momento que ya nada te quita el mono, pero yo no me quitaría.

Paco tiene un discurso en el cual nos habla sobre su negativa frente a la rehabilitación, aun sabiendo cuáles son los riesgos del consumo que está llevando a cabo implican, este no tiene intención en dejarlo. Él siente que ya lo ha perdido todo, su familia, su hija, su pareja etc.

Para encontrar a Paco tenía que dirigirme a la plaza de Embajadores donde siempre estaba trapicheando con la gente que iba al poblado, a veces se hacía hasta tres Kundas al día y esto suponía en dinero 120 euros menos 15 euros de bencina, o sea 105 euros al día. Muchas veces iba a conversar con él a ese lugar. En la actualidad Paco sigue haciendo Kundas y consumiendo drogas, no tiene intención de dejarlas, siente que ha perdido las cosas más importantes que en algún momento podrían haberlo motivado para cambiar el rumbo de su vida, su hija su pareja y su familia.

Francisco lleva 20 años enganchado a la mezcla de base de cocaína con heroína fumada en papel plata, y ahora está tratando de dejarla, en este momento está realizando el tratamiento de metadona, sin embargo sigue consumiendo base de cocaína y heroína esporádicamente, además de consume alcohol y hachís habitualmente. Su técnica de sobrevivencia es pedir dinero en una calle céntrica de Madrid, con el dinero que obtiene compra alcohol, comida y a veces le alcanza para pagar el pasaje de autobús que lo lleva al sitio en donde toma la metadona diariamente.

¿Si voy todos los días a por la metadona? Uf, Sí claro voy a la Barranquilla todos los días, sino menudo monazo, joder, y todo porque tengo que ir a tomar la metadona allí, y no tengo dinero para pagar el transporte, y estoy en la calle, que me den ellos el dinero porque tengo que ir a un hospital, o que me lleven en una ambulancia o algo, no te jode, yo no tengo porqué ir allí, muchas veces por no tener dinero he tenido que colarme en el bus los y chapas y secretas me pegan. Yo debería ir a un hospital, yo no tengo porqué ir a las barranquillas, porque yo me pico y me engancho otra vez. Que te hagan un juicio, pero por colarte, porque te van a pegar. Yo tengo que ir a por la metadona por huevos, pues que me den algo para ir para allá, que esto es una enfermedad, que he tenido yo la culpa, vale, pero es una enfermedad.

Francisco es madrileño de varias generaciones, aun así vive en la calle, debido a que la mayoría de sus familiares lo ha marginado, lo consideran Junkie. La forma que tiene Francisco para ganarse la vida, es poniéndose de rodillas en el suelo de la calle Huertas, estirando su brazo con la mano abierta, como una especie de planta carnívora, esperando hasta que alguien que vaya pasando le dé algo de dinero. Francisco siempre se coloca en el mismo sitio y la gente ya lo conoce, algunos admiran en cierta forma la persistencia que tiene para mantenerse tanto tiempo de rodillas. Muchos lo saludan pero no le dan dinero, otros en cambio reconocen la proeza sin vergüenza y le dan algo por la persistencia.

El trabajo termina cuando ha sacado el dinero suficiente para pagar los gastos del día, estos son; un par de cervezas y dinero para por lo menos pagar el pasaje de ida y vuelta al poblado gitano, ya que es ahí donde se encuentran los dispositivos de la metadona. Paradójicamente en el mismo lugar donde la gente va a comprar y consumir las drogas ilegales, o sea los poblados gitanos. Es en los poblados donde se encuentran los dispositivos móviles de la metadona que se supone están hechos para que las personas dejen de vivir en un entorno marginal. Francisco se había apuntado en el programa de metadóna hace un par de años, y esto significaba tener que ir todos los días a tomar tu dosis. Para Francisco esta era una situación complicada ya que cuando hacía algo de dinero extra, podía comprar base de coca a solo cincuenta metros de donde le administraban el tratamiento de metadona. De esta manera, nos damos cuenta que es un error por parte de los dispositivos asistenciales erradicar a todos los drogadictos, consumidores y personas en proceso de rehabilitación a un mismo lugar, ya que tienen a su alcance sus drogas predilectas, y es un entorno que ellos conocen muy bien, es más, este es el entorno o contexto que más echan de menos cuando se encuentran en procesos de rehabilitación.

El problema de Francisco en la actualidad es su condición socioeconómica, ésta le impide tener una solvencia económica para pagar su vicio, por esta razón ha decidido acogerse al programa de la metadona. Para ir todos los días a por la metadona Francisco tiene que tomar un bus que lo deja cerca del poblado, muchas veces Francisco no tiene dinero para pagar el pasaje, por lo tanto a veces tiene que colarse, alegando que está enfermo y que por lo mismo no debe pagar para ir a buscar su medicina. Muchas veces la policía le ha pegado a Francisco por el sólo hecho de colarse. En la actualidad sigue viviendo en la calle, pidiendo dinero, tomando la metadona y drogándose esporádicamente con otras drogas.

11.- Conclusiones

Podemos concluir que Madrid, Ciudad Invisible logra dar cuenta de los objetivos de la investigación por medio del vídeo etnográfico.

El trabajo de campo realizado tiene todos los requerimientos que ésta exige; la participación prolongada en el contexto estudiado para dar cuenta del punto de vista de los participantes, la observación participante por parte del investigador, y una descripción reflexiva con carácter holista representado en el producto final.

La descripción simbólica del contexto de investigación da cuenta de la mirada que el investigador tiene sobre los sujetos participantes, y también sobre la interacción entre investigador, cámara y sujetos.

Se ha delimitado el campo estudiado por medio de la caracterización que hace el investigador sobre el contexto elegido.

Se ha hecho una descripción e interpretación de los datos que muestran una comprensión que justifica la mirada del investigador, la interpretación subjetiva de la cultura hace que el espectador de la etnografía, ajeno a la vivencia del investigador, pueda comprenderla.

Se ha realizado y se ampliará una difusión del resultado final de la investigación, “Madrid, Ciudad Invisible” en primera instancia, se ha hecho con los protagonistas de la película etnográfica, como una forma de saldar la deuda pendiente, una vuelta de mano obligada en la realización etnográfica, de esta forma se ha creado una mejora en la vida de las personas que participaron de la investigación. Esta mejora no se refiere únicamente a la disminución del consumo de las personas que participaron del documental, sino que también se refiere a la mejora con respecto al conocimiento que han obtenido las personas por medio del proceso de investigación.

La muestra del trabajo final presentado a los participantes del proyecto ha generado un nuevo tipo de conocimiento que se basa en la interacción de la consciencia reflexiva de los protagonistas observando desde fuera sus propios discursos y comportamientos.

En general, la muestra de los resultados de la investigación a los participantes, ha sido una experiencia positiva y salvo Paco y Javier, todos los demás vieron el resultado final, o sea el video etnográfico exploratorio.

Ha sido muy importante que los distintos personajes que participaron del proyecto se conocieran entre sí, además éste era el momento más esperado entre ellos. Un momento clave en dos aspectos; 1) Las personas que estaban en proceso de rehabilitación daban consejos y fuerzas a los que aún seguían consumiendo, se creó una interacción positiva entre el adicto rehabilitado, que ha vivido esas experiencias, con el que aún las está viviendolas. 2) Al discutir sobre la película llegamos a la conclusión, de que es muy importante que se proyectara en distintos sitios tales como centros sociales, instituciones, ongs, colegios etc. Esto serviría para mejorar la vida de otras personas consumidoras de drogas.

Finalmente el antropólogo como un traductor cultural de diversos mundos, se plantea en el trabajo etnográfico una serie de cuestiones sobre la ética personal y profesional. Para mí, la amistad previa con estas personas, fue la que me permitió como investigador acceder a los distintos informantes de la investigación, o sea tener el rapport suficiente para desarrollar la investigación. La implicación en la vida de estas personas fue la clave para consolidar la confianza que ellos necesitaban para realizar el proyecto etnográfico de manera participativa. En este sentido la etnografía de carácter explorativo como mecanismo de construcción de conocimientos, la he desarrollado desde “dentro”, viviendo los conflictos emocionales con cada uno de los participantes.

12.- Bibliografía

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